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Vida Abundante Uruguay - Viernes 4 de Marzo 2022 

Paz en la tormenta.

Por: María Eugenia Marichal

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Habacuc 3:2 (NVI) ¨Señor he sabido de tu fama, tus obras. Señor, me han dejado pasmado. Realízalas de nuevo en nuestros días, dalas a conocer en nuestro tiempo; en tu ira, ten presente tu misericordia.¨

 

Hemos visto en esta serie que Habacuc, pasa de ser un hombre angustiado, oprimido, cansado o más bien agotado y desesperado por la situación que está viviendo, a un hombre agradecido, enfocado en Dios nuevamente. La tormenta sigue, la situación no cambió, lo que cambió fue el enfoque de su corazón. 

 

Aprendemos que Dios permite situaciones adversas en nuestra vida con el propósito de despertarnos, hacernos volver a Su persona, porque quizás en nuestro corazón no le hemos dado el lugar que le corresponde como lo hemos visto con anterioridad con respecto a Judá. Dios es fiel, y es tanto lo que nos ama que si en nuestro corazón nos alejamos, el vuelve atraernos hacia Él, Oseas 1:4a (NTV) ¨Lo atraje con cuerdas de ternura, lo atraje con lazos de amor¨. 

 

En medio de la tormenta, Dios mismo por fidelidad y amor, nos lleva a lo siguiente: 

 

1) recordar lo que hizo en el pasado. Hab. 3:2a.

Dios no cambia, porque EL ES, Éxodo 3:14a. El orar con gratitud trae a nuestra memoria cuan bueno y fiel ha sido en el pasado, entonces nos hace reflexionar, ¿acaso ha cambiado Dios? No. 

 

2) hace que despertemos. 

Habacuc despertó cuando cambio su perspectiva de la tormenta a quien crea la adversidad porque Dios mismo le abre los ojos; Hab. 3:2a (RVC) ¨Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí¨. El despertar que Dios provoca en nosotros nos lleva a clamar por el despertar de otros. 

 

3) hace rendir nuestra voluntad a Él. 

Hab 3. 17-18 ¨Aunque las higueras no florezcan,…aunque…aunque…Aún así me alegraré en el Señor¨

Joel 1:12 (NTV) ¨Se secaron las vides y se marchitaron las higueras. Los granados las palmeras y los manzanos _ todos los árboles frutales_ se secaron. Y LA ALEGRÍA DE LA GENTE SE MARCHITÓ CON ELLOS.¨

Rendir nuestra voluntad a Dios como lo hizo Habacuc, hace que nuestro alegría/gozo y paz no se pierda. La tormenta no es para que perezcamos, es para aumentar nuestra fe. 

 

No hay lugar más alto que estar a Sus pies. La verdadera paz viene cuando nos enfocamos en el Dios que todo lo puede. 

 

Abba, simplemente ¡gracias!