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Vida Abundante Uruguay - Miércoles 27 de Octubre 2021 

Valora la Familia

Por: Leticia Viera

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En la actualidad hemos visto y escuchado noticias no muy alentadoras de la pérdida de valor y deterioro de la familia.  

 

Ideologías y cambios sociales llevan a que se empañe el diseño original de Dios de la familia como una célula vital para la sociedad. Un lugar de refugio y seguridad. Un sitio para desarrollar nuestros afectos a pleno y de formación de cada uno de los que lo conforman. 

En este mundo postmoderno, para muchos formar una familia no es lo más ideal. Digamos que es anormal para estos tiempos, o sea, que podemos ver el gran avance del engaño y eso denota cuanto el enemigo trabaja para destruir algo tan preciado por Dios. 

Recordemos que desde el comienzo la destrucción de la primera familia, el plan y estrategia de nuestro adversario ha sido matar, robar y destruir. 

¿No te parece que esta historia se ha repetido una y otra vez a lo largo de las generaciones? Si, pero Dios ha planeado una y otra vez rescatar aquello que se ha perdido, y hoy, por medio de CRISTO hay una excelente oportunidad mediante la gracia de Dios de recuperar y construir verdaderos hogares (Juan 10:10). 

La familia es un regalo de Dios.

Es una demostración plena de su bondad. Desde la creación planeó a la humanidad en familia ya que no era bueno que estuviéramos solos y nos creó para convivir con acciones afectivas y desarrollemos amor, cuidado y ayuda mutua: eso hace a un hogar.

Dios creó la familia como una unidad para manifestar su bondad y nos dio la posibilidad de cooperar juntos en pro de sus propósitos.    

       

Tal vez suene algo contradictorio, pero uno de los grandes deterioros que ha sufrido la familia es que ha dejado de ser un hogar. 

Para eso brevemente recordemos que la familia es un conjunto de personas unidas por un vínculo de matrimonio, parentesco sanguíneo o también puede ser por medio de adopción.       

A lo largo de las civilizaciones han existido diversas formas de organización familiar pero con un mismo interés social . 

Mientras que el hogar implica algo más: es ese lugar donde se habita, ese espacio donde se crea seguridad, calma, confianza, cuidado y se desarrolla a pleno el servicio y amor mutuo. Va mas allá del lugar físico. Se trata de lo que se genera en él.  


El término proviene del lugar donde se encendía el fuego, donde la familia se reunía para alimentarse y calentarse.

      

Tal vez hemos vivido algunos conflictos en ese ámbito que ha desgastado la relación y nos ha llevado a vivir en familia pero no nos sentimos en un hogar. Seguramente en algún momento te fallaron o fallaste. Déjame decirte que así es en este mundo caído bajo la influencia del orgullo y el pecado. Hemos perdido el verdadero valor y sentido de hogar. Desesperadamente necesitamos de la gracia de Dios para volver a ese diseño original.  

      

La buena noticia es que todo esto está al alcance de una decisión y una oración sincera, y si en alguna área ese calor de hogar se está apagando, o, ese alimento esta escaseando invitemos a JESÚS a nuestra mesa para que sea Él fortaleciendo nuestras debilidades.

 

Mientras escribía Dios trajo paz a mi corazón ya que me hizo ver que el verdadero hogar no esta fundamentado en nuestros éxitos o en lo que podamos proveer materialmente. Durante un largo período nuestro hogar ha sido sacudido por diversas circunstancias, mostrándome vulnerable frente a mis hijas. Fue la prueba mayor que he vivido. Más que lo que la ocasionó.  
      

Dios hablaba a mi corazón que es así que se forma un hogar. Somos una unidad y celebramos éxitos, pero también permanecemos fieles en momentos de tormentas.
 

Mostrarme vulnerable y con necesidades me hacía ver, bajo mi óptica, que mi hogar era inseguro, pero bajo la óptica de Dios, en realidad, somos desafiados a ser más dependientes de su favor y a permanecer de pie juntos para pelear la batalla de la fe.    
 

Tengamos confianza, recuperemos el valor de lo más preciado que DIOS nos ha dado y velemos por ello. Disfrutemos de cada oportunidad más allá de la situación sabiendo que Él tiene cuidado de nosotros y nos llevará a buen término.
 

“Luego de examinar la situación, me levanté y dije a los nobles y gobernantes, y al resto del pueblo : “¡No les tengan miedo! Acuérdense del Señor, que es grande y temible, y peleen por sus hermanos, por sus hijos e hijas, y por sus esposas y sus hogares .” Nehemías 4:14 NVI