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Vida Abundante Uruguay - Martes 16 de Febrero 2021 

A una prueba de distancia.

Por: Leticia Viera

“y le dijo: Como has hecho esto, y no me has negado a tú único hijo, juro por mí mismo afirma el Señor que te bendeciré en gran manera…” Génesis 22:16-17 a

¡Qué mensaje desafiante!

Al finalizar esta serie que hemos recorrido nos encontramos con la historia de un hombre, Abraham, que nos revela una fe extrema, una obediencia impactante y con verdadero corazón adorador. Un hombre que no dudó frente a la petición de Dios.

Es uno de los relatos bíblicos que recuerdo claramente que marcaron mi infancia. En aquel entonces no entendía por qué Dios siendo bueno le hace una petición a Abraham de matar a su hijo; y, por qué un padre que amaba tanto a su hijo era capaz de alzar un cuchillo y sacrificarlo. No entraba en mi cabeza esa escena. 

Apenas tenía siete años de edad y esa imagen quedó grabada en mi mente.

Esta misma pregunta me la he hecho en momentos de prueba y tribulación.

Creo que esa pregunta es muy natural que surja cuando enfrentas una tribulación o prueba difícil.

El amor de Dios hacia Abraham y hacia nosotros es inquebrantable. Eso no significa que nuestras vidas sean fáciles y cómodas, por el contrario, las pruebas tienen un propósito divino.

Todo lo que nos sucede, tiene un propósito, y, todo está dispuesto por nuestro Padre amoroso con la finalidad de: 

  • Tener mayor cercanía y conocimiento de Él. 

  • Seamos transformados más a la imagen de Su Hijo. 

  • Que seamos santificados y equipados para cumplir su propósito.

  • Perfeccionar y modelar nuestra fe.

  • Para desarrollar un carácter piadoso.

Es difícil visualizar esto cuando estamos viviendo en el tiempo de la prueba, porque muchas veces no encontramos respuestas y se desata una guerra entre la razón y espíritu.

La duda, el temor e inseguridad nos llevan a un estado límite en el que no podemos entender ni ver lo que Dios está haciendo a través de este proceso.

Nuestros recursos y habilidades son limitados. Llegamos al punto de ser desafiados a rendirnos o atravesar la prueba con valentía.

¿Cuáles son esas áreas en las que estás siendo probado?

En Santiago 1:2 se nos dice que enfrentamos diversas pruebas, pero, creo que las más difíciles son, como al igual que ocurrió con Abraham, el entregar algo preciado, algo que cuesta soltar y que significa mucho para nosotros. Tal vez, algo que ocupa un lugar en nuestro corazón y que es una prioridad.

En Génesis 22:2 Dios le ordenó a Abraham que tomara a su único hijo que tanto le amaba para que lo ofreciera en holocausto. La condición y el precio de esa prueba era de muy alta obediencia y confianza.

La historia nos revela, también, la fiel confianza de Abraham, la cual se manifestó al expresar éste a sus criados que ellos irían y volverían junto con Isaac; siendo que Dios proveería del cordero para el sacrificio. Pero, a su vez, me hace meditar en el camino, en el proceso de esos tres días de viaje.

¿Cuántas interrogantes podrían haber surgido? Al mirar a los ojos de su hijo, pienso que Abraham en su corazón se afligió. Era una prueba de fuego.

De todas formas, su lealtad y convicción fueron más fuertes que toda duda que podría haberse generado.

¿Cómo ha sido tu proceso durante la prueba? ¿De queja, de lamento, o, de lealtad y devoción? 

Hay procesos largos y otros no tanto, pero, desde el momento de que sientes de que Dios está hablando a tu vida mediante la prueba hasta ver su provisión, muchas veces experimentamos silencio, y, solo resta seguir caminando. Ese tramo no es fácil. Muchas veces se hace cuesta arriba. Nos cansamos. Hay soledad. Nuestra naturaleza y emociones afloran. 

La mente es un campo para que el enemigo nos tiente. Es ahí donde debemos recordar la promesa de Dios que nos impulsará a no abandonar el proceso.

¿Qué vamos a presentar a Dios como holocausto en la hoguera?

Una decisión puede cambiar la historia de nuestras vidas. Implica todo o nada. Tal vez sea un mal hábito, tu carrera, una relación inapropiada, moverse del sitio donde estamos, abandonar seguridad para cumplir un llamado. Pueden ser diversas y complejas, pero de seguro que, de esa entrega depende el avance.

El Señor puso a prueba la confianza y la fe de Abraham en Él poniendo de manifiesto que eran genuinas y más fuertes que sus sentimientos naturales.

Este durísimo examen dio lugar seguramente a una contundente reafirmación del pacto.

¿Cuál es nuestro examen a rendir?

Quizás estamos retrasando la decisión para rendirlo, pero la promesa de Dios sigue en vigencia, y, de seguro por más que cueste transitar ese duro proceso, en la prueba lo que está por delante es mucho mejor y va a traer bendiciones aquí en la Tierra, y, en el cielo.

Las bendiciones se pueden manifestar y experimentar de diferentes formas: la provisión, protección y salvación, se encuentran entre las mayores bendiciones.

Creo que Abraham no dimensionó el valor de su obediencia en aquel altar. Trascendió naciones, los tiempos y generaciones. 

Las pruebas superadas traen recompensas que superan nuestra expectativa.

No dudemos que el resultado de nuestra obediencia y fe va a traer bendiciones que lo más probable trasciendan generaciones.

Te animo a preparar el altar y colocar allí tu ofrenda. Rinde el examen porque Dios ya proveyó.

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