priscilla-du-preez-owqiL1yn3lA-unsplash.

VIDA BLOG

Isotipo%20color%2BBN-01_edited.png

Vida Abundante Uruguay - Miércoles 14 de Abril 2021 

¡Todo o nada! Acción que trae bendición

Por: Leticia Viera

“...echó todo lo que tenía para su sustento”

(Lucas 21:4)

 

Este fin de semana hemos llegado al final de la serie “Los poco probables”. Hombres y mujeres comunes con debilidades y fortalezas que han marcado historia y han quedado registrados en  los relatos bíblicos, mostrándonos grandes verdades: acciones en fe y respuestas de Dios que cambiaron sus vidas y la de muchos otros a través de esas acciones.

 

El personaje de esta historia no tiene nombre. Es llamada como la viuda, y, ¡además pobre!, pero que lo dio todo.

 

“Todos ellos dieron de sus ofrendas, de lo que les sobraba; pero ella, de su pobreza, echó todo lo que tenía para su sustento” Lucas 21:4

 

Ella representa a los más pobres entre todos los pobres en la Judea del primer siglo. 

Ellas no tenían sustento y era muy difícil conseguir dinero. Solían ser las personas mas vulnerables de la sociedad, a no ser que algún pariente las ayudara a subsistir.

En este contexto seguramente se encontraba esta viuda.

 

Me llamó la atención cómo comienza el relato de su historia, que también puede ser la nuestra, aunque no lo sea literalmente, en ocasiones podemos encontrarnos vulnerables y con pocos recursos en nuestras manos. 

En este corto relato se nos muestra a Jesus que se detuvo a observar la escena, de lo que podemos tener presente:

 

1- Dios nos ve

Él conoce nuestra realidad. 

Nuestros tiempos de escasez y abundancia. 

Él sabe lo que ha depositado en  nuestras manos. 

Él conoce nuestra intención y nuestro corazón. Y deja en claro la importancia del verdadero espíritu dador. 

Mas allá del recurso, es la oportunidad de dar, y, eso le trae gloria: el saber que podemos despojarnos de lo poco que tenemos, y, que somos capaces de confiar que Él es nuestro sustentador. 

En los días de hoy, por la inestabilidad que la sociedad vive, es cada vez más difícil no pensar en el mañana y aferrarse a tener y retener "por si las dudas". 

No digo que no tengamos que ser previsores y buenos administradores de lo que Dios nos da, pero, ¿qué tenemos en nuestras manos que estamos reteniendo? Tal vez, es algo muy valioso o algo que atesoramos, y, esta aferrado a nuestro corazón. 

De lo que atesoramos y que tiene mucho valor, eso es lo que retenemos para nuestra seguridad de futuro y nos mantiene orgullosos de lo que hemos logrado. Dando la ofrenda como estos hombres: de lo que sobra. 

La viuda entregó todo. 

Esto implicaba volver a empezar. Regresar a casa con las manos vacías,  y, otra vez volver a confiar en su proveedor.

Para Jesús tuvieron más valor esas 2 moneditas (2 blancas que eran las monedas de menor valor en uso), porque representaba el tesoro que estaba en su corazón: 

-Un corazón rendido a la verdadera adoración a Dios. 

-Un corazón con la motivación correcta.

-Un corazón que se entrega en totalidad.

 

“Porque donde esté tu tesoro, allí estará tu corazón”  Mateo 6 :21

 

¿Estamos dando todo lo que tenemos? Nunca es tarde para hacerlo. 

Eso implica despojarnos  de nuestras seguridades y del temor al futuro.

No te reserves. No  es poco lo que tienes en tus manos. 

Esto  implica no solo dinero, hay muchas formas de dar. Puedes hacerte esta pregunta en este día y decirle a Dios en oración “¿Qué quieres que deposite hoy como ofrenda que te traiga honor y gloria?”

 

2-El dar como oportunidad de servicio y gratitud.

La viuda sabía que Dios mismo había colocado esas 2 blancas en sus manos, y ella tuvo el placer de regresar en gratitud lo que había recibido. 

Todo lo que tenemos le pertenece a Él.

La naturaleza del hombre caído es obtener riquezas para sí mismo con propósitos egoístas. 

En momentos antes de esta escena Jesus critica a los escribas que abusaban de  las viudas, tomando todo lo que tenían para sus propios fines. 

La naturaleza de los que amamos a Dios es dar con generosidad como oportunidad de servicio. Nada en este mundo puede suplir lo que Dios dio por nosotros, su único Hijo, ni, lo que el Hijo hizo por nosotros: se despojó de todo y se entregó como ofrenda hasta la muerte.  Pero si, podemos en gratitud, abrir nuestras manos en respuesta a su bondad y dar porque Él nos dio primero: dar en calidad de tiempo, talentos, trabajo. 

Nuestra propia vida es recibida como ofrenda a Dios.

No nos limitemos. Veamos la oportunidad de colocarnos en sus manos para que Él haga de nosotros instrumento útil para que seamos dadores de esperanza, vida y luz .

Para nuestro Salvador que nos ama, es  un privilegio vernos derramando amor a otras personas,  supliendo nesecidades. No  es poca cosa. Cada acción generosa  nos desafía a un todo o nada, y, tiene   grandes repercusiones.

Es un darse. Es servir.

Ante nuestra vista puede no ser mucho, como pensaba la viuda. Pero, “Él se detiene  y ve”. 

Hay respuestas de Dios en esa acción de fe.

No podremos saber  o dimensionar la magnitud de impacto en el dar. 

Eso poco en tus manos se multiplican en las manos de ÉL. 

 

Te animo a seguir reflexionando en la enseñanza de este fin de semana.

Mientras escribía recordé que en muchas oportunidades me encontré como esa viuda. Parece nada o muy poco lo que le ofrezco a Dios. Muchas veces volví a casa con las manos vacías,  pero, Él siempre provee. Es como un ciclo: Él te da, tú lo das, y, Él te vuelve a dar.

No te reserves.

Para la viuda, la que tal ves era  la menos indicada de dar su ofrenda, fue la que tocó el corazón de Dios. Fue su todo, su fe, confianza, su adoración. Su misma vida fue la que Jesus vio y la que Él sigue viendo.