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Vida Abundante Uruguay - Lunes 4 de Julio 2022 

El milagro de la Salvación

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Efesios 2: 8-9 (NTV) ¨Dios los salvó por su gracia cuando creyeron. Ustedes no tienen ningún mérito en eso; es un regalo de Dios. La salvación no es un premio por las cosas buenas que hayamos hecho, así que ninguno de nosotros puede jactarse de ser salvo.¨ 

 

La salvación no es solo un milagro, ¡es el mayor milagro de todos!  Comprender con nuestra mente finita tanto amor de parte de Dios es imposible. Es un regalo, lo único que está a nuestro alcance es poder abrazarlo en fe por medio de la convicción que solo da el Espíritu Santo. 

 

Efesios 2: 8-9 nos deja una maravillosa enseñanza y un principio divino en cuanto a este milagro. 

 

1) La salvación se nos concede por gracia. ¿Qué significa esto? Que Dios en Su infinita misericordia INDEPENDIENTEMENTE de nosotros nos regala Su perdón; gratis para nosotros pero con el más alto precio para Jesús, Su muerte en la cruz. ¿Por qué independientemente de nosotros? Porque aunque tengamos la intención de llevar una vida libre (en su totalidad) de pecado, simplemente no podemos. Dios sabe que somos débiles y tan solo polvo (Salmos 103: 14) ¡Qué maravilloso es saber que no depende de nosotros, que nuestra salvación es un milagro!

 

2) Desde la caída de Adán y Eva, todos tenemos el corazón endurecido por causa del pecado. ¿En qué sentido? Que es orgulloso. De esta manera comprendemos en un sentido más amplio lo que está escrito en Efesios; ¨así que ninguno de nosotros puede jactarse de ser salvo¨.  ¡Qué terrible solo pensar que la salvación en si misma estuviera en manos de los hombres! 

 

Desde esta perspectiva lo que Jesús dice en Lucas 18:26-27 (El hombre rico) adquiere para nosotros mayor valor, significado y relevancia. Leámoslo juntos:

 

¨…: ¨Entonces, ¿quién podrá ser salvo? Él contestó: Lo que es imposible para los seres humanos es posible para Dios¨. 

 

Al comienzo hacíamos referencia a la convicción que nos da solo el Espíritu Santo. ¿Por qué decimos ¨solo¨? Porque no hay poder alguno fuera de Él que nos haga tomar consciencia de nuestra condición, de nuestra necesidad de un milagro de salvación. El Espíritu Santo marca el comienzo del camino, nos ayuda al meditar en la Palabra de Dios y en aplicarla. ¡Todo un milagro! ¿Cierto? 

 

¡Salvos por gracia para anunciar la bondad de Dios! (1 Pedro 2:9)

Por: María Marichal