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Vida Abundante Uruguay - Martes 6 de Abril 2021 

Jesús: Una respuesta que

lo cambia todo.

Por: María Eugenia Marichal

Mateo 16:15-16 (NTV) ¨Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?- Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente- afirmó Simón Pedro.

 

Jesús dejó el trono, habitó entre hombres y mujeres poco probables para dar testimonio de quien es, el Hijo del Dios viviente. La misma pregunta que les hizo a sus discípulos nos hace hoy a nosotros. La respuesta que demos revela no quién somos nosotros para Él, sino quien es Él para nosotros.

 

Jesús, el Hijo de Dios, nacido en un pesebre, del cielo a la tierra, encarnado en forma de hombre, aprendió el oficio de su padre terrenal y cumplió con el propósito por el cual fue enviado por primera vez a la tierra. Jesús rechazado, ignorado, maltratado y asesinado. Todo esto y mucho más podemos decir de Él. Pero otra vez, la misma pregunta, y lo más importante, la respuesta que demos es la base de nuestra fe. Jesús, el Hijo del Dios viviente. 

 

Hay algo que nos debe llamar la atención; es a quién va dirigida la pregunta. Jesús no le hizo esta pregunta a cualquier persona, nótese que se la hizo a sus discípulos. En el mismo pasaje Jesús hace una pregunta antes, a la cual los discípulos también respondieron. Mateo 16: 13c- 14 ¨¿quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros; Jeremías, o alguno de los profetas."

A Jesús le importa mucho nuestra respuesta, porque la misma es determinante para nuestras vidas. Si decimos que somos hijos de Dios debemos conocer al Padre a través del Hijo. ¡La respuesta de Pedro es reveladora, así como la que demos nosotros! 

 

1) El propósito/ misión de Jesús. 

Al decir, ¨eres el Cristo¨, Pedro afirma que el Padre envió al hijo para salvar a los pecadores. La respuesta de Pedro es reveladora. Jesús nunca antes había revelado a Pedro ni a ninguno de sus discípulos su identidad por completo. Dios el Padre fue quien revelo a Pedro la deidad del Hijo. 

 

2) Conocer al Padre a través del Hijo. 

La misión de Jesús era dar a conocer al Padre. ¿Cómo? Está encerrado en la respuesta de Pedro, ¨eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente¨. 

En Juan 5: 32 Jesús dice lo siguiente; ¨Ciertamente les aseguro que el Hijo no puede hacer nada por su propia cuenta, sino solamente lo que ve que su Padre hace, porque cualquier cosa que hace el Padre, la hace también el Hijo¨. Pedro vio a través de las acciones de Jesús quién es el Padre.

 

Un verdadero discípulo y seguidor de Jesús puede afirmar como Pedro que Jesús es el Hijo de Dios. 

 

Conoció al Padre por las acciones del Hijo. Al decir Hijo de Dios afirma que Jesús tiene la misma naturaleza divina del Padre.

 

Es poderosísimo lo que La Palabra de Dios, nuestro Padre nos revela aquí. Esa pregunta que Jesús hace allí no es para cualquier persona, es para sus discípulos. ¿Quién puede responder esa pregunta? Aquellos que están en intimidad con Él, que siguen sus pisadas y se someten a Su voluntad. Un poco probable, que no es perfecto pero que entiende que es hijo/a de Dios y mengua para que Jesús crezca.

 

3) Identidad de Jesús y nuestra identidad en Él.

 

a) Como ya lo hemos mencionado, Pedro al decir que Jesús es el Hijo del Dios viviente afirma la deidad de Cristo. En otras palabras lo que Pedro afirma es que Jesús tiene la misma naturaleza divina del Padre. El expresa su confesión personal de fe, que Jesús es el Hijo de Dios y también con su afirmación expresa, confiesa que Jesús es el Salvador, el Cordero que quita el pecado del mundo.

b) Otro punto interesante es que si leemos las Escrituras con atención hay algo que Jesús tuvo que enfrentar en su vida aquí en la tierra, el ataque continuo a su identidad. Tanto como el diablo (Mateo 4: 6) como los fariseos lo atacaron con respecto a su identidad. En Juan 5:18 leemos lo siguiente (NVI) ¨Así que los judíos redoblaban sus esfuerzos para matarlo, pues no solo quebrantaba el sábado, SINO QUE INCLUSO LLAMABA A DIOS SU PROPIO PADRE, CON LO QUE ÉL MISMO SE HACÍA IGUAL A DIOS.¨ 

 

Por esto lo que Pedro responde a la pregunta de Jesús es tan importante. La respuesta que demos es trascendental. ¿Por qué? Dos motivos:

La base de la fe cristiana es lo que establece la Palabra de Dios en Romanos 10: 9-10 (NVI) ¨que, si confesares con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos serás salvo. Porque con el corazón se cree para ser justificado pero CON LA BOCA se confiesa para ser salvo.¨ 

Resalto con ¨la boca¨, porque eso es lo que justamente hizo Pedro, nosotros estamos llamados a responder de la misma forma. 

La forma en que vemos a Jesús revela quien es para nosotros y determina nuestras acciones. 

 

Al igual que Jesús enfrentamos hostilidad desde dos ángulos, desde el enemigo y las personas. Y si hay algo donde somos atacados constantemente es en nuestra identidad de hijos/as de Dios. Por eso es tan importante que nuestro corazón este firme con respecto a esta verdad. La forma en que vemos a Jesús y la manera que abrazamos la cruz y su gracia determina nuestro accionar, cada paso que nos determinemos a dar va a afectar nuestra vida. Como hemos estado dando en esta serie, los pocos probables, no es porque seamos perfectos, no estamos exentos de no fallar sino más bien dejar que la gracia perfecta de Dios cubra toda nuestra imperfección.

 

Así como Jesús ¨evidenció¨ de quien era Hijo, nosotros ¨evidenciamos¨ de quienes somos hijos/as con nuestra actitud. La evidencia de Jesús no se basa en la aceptación de los hombres sino en la aceptación del Padre, ahí radica nuestra seguridad. Jesús fue rechazado, y nosotros estamos expuestos a eso.

 

Somos llamados a ser testigos de Jesús, a evidenciarlo con nuestras actitudes, por eso la respuesta que demos es lo que importa. Para ello contamos con el Espíritu Santo

 

4) La autoridad de Cristo.

Quien es Cristo y su autoridad no se puede separar, una lleva a la otra. Cristo tenía autoridad para hacer lo que hizo porque sabía quién era, sabía que aunque hubiera tomado forma de Hombre era también Dios. En aquel tiempo los fariseos buscaban matarlo porque no creían no solo en la identidad de Jesús como Hijo de Dios sino que al no creer en este principio tampoco creían en su autoridad. Algunos personas osaron de compararlo con Beelzebú, príncipe de los demonios (Lucas 11: 15) porque no entendían quien era Él. Puede sonar fuerte pero la realidad es esta, CRISTO ES TODO O NO ES NADA. 

Debemos entender que El es todo, la respuesta que da Pedro es la certera. 

Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, no lo es ninguna otra persona ni ninguna otra cosa.  Lucas 15: 23 (NVI) ¨El que no está de mi parte, está contra mí; y el que conmigo no recoge, esparce.¨

La gloria solo le pertenece a Él. 

 

Conclusión:  

a. Nuestras acciones deben ser el fruto de quien decimos ser.

b. Nada ni nadie nos puede arrebatar de Su amor. Cristo es quien se hizo maldito en el madero por nosotros. (Gál. 3:13)

c. Podemos descansar en Su fidelidad. 

 

Jesús hoy nos pregunta, ¿quién dicen ustedes que soy? 

Jesús, ¡Tu eres el Hijo del Dios viviente! 

 

PD. Gracias por tomar este tiempo para seguir reflexionando en la palabra expuesta el sábado. Recordamos leer todos los pasajes bíblicos mencionados. ¡La paz de Dios gobierne sus corazones, son sus hijos/as muy amados!