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Vida Abundante Uruguay - Lunes 20 de Julio 2021 

Punto de Quiebre

Por: Leticia Viera

“Y los ninivitas creyeron a Dios, proclamaron ayuno y, desde el mayor hasta el menor, se vistieron de luto en señal de arrepentimiento.” Jonás 3:5

 

¿Cómo nos encontramos al final de esta serie? ¿Pudimos identificarnos con alguna de las actitudes de Jonás? Es difícil de reconocer, pero si nos sinceramos frente al espejo podríamos decir si, y, ¡muchas veces!.

 

Eso me lleva a pensar que bajo esta naturaleza humana estamos en constante batalla entre nuestros deseos y los deseos de Dios. Entre nuestra voluntad y  Su voluntad.

 

En cada momento somos desafiados a tomar decisiones correctas que nos lleven a tener las acciones y motivaciones centradas en él y no en nosotros.

 

Frente a esta realidad, vez tras vez debemos tener presente que el arrepentimiento es parte de nuestro diario vivir ya que solemos ceder y cometer errores, como Jonás, de orgullo, religiosidad e indiferencia. Podemos ser rehenes de pensamientos que nos conducen a tomar otra dirección contraria a la que Él tiene. 

 

En lo personal muchas veces pienso que si no fuera por la gracia de Él y Su amor, mi vida sería un desastre. Pero, frente al desastre la puerta siempre está abierta por medio del arrepentimiento genuino. 

 

Miro a la cruz cada vez que me encuentro dentro de la barca o yendo en dirección contraria. Dentro del vientre del gran pez, es entonces, donde  ese punto de quiebre ocurre, donde se genera la oportunidad de un verdadero cambio que marcará un antes y después; y una oportunidad de experimentar el perdón, la gracia y amor inagotable.

 

¿Has tenido esos momentos de quiebre? 

 

Jonás los tuvo en varias oportunidades y Nínive también, pero sus reacciones y acciones fueron muy opuestas.

 

El remordimiento de Jonás.

 

El remordimiento no es arrepentimiento real, ya que Jonás continuaba siendo el  mismo hombre, sin un cambio de mentalidad. A pesar de que obedeció a Dios llevando el mensaje a los ninivitas su corazón no cambió:

 

-Sus palabras no coindicen con sus hechos, a pesar de haber experimentado la salvación del Señor al ser vomitado por el pez. Luego de que Dios lo salvara, él se disgusta, se enoja y desea morirse (Jonás cap. 4)

 

-A pesar de que Dios se hace presente dándole oportunidades de arrepentimiento Jonás se llena de rabia y desfallece en su ser.

-Pierde la compasión y el interés real por su vida y por la vida de aquellos a quienes fue a anunciar el mensaje.

 

Remordimiento vs Arrepentimiento:

 

-El remordimiento nos aleja de Dios mientras que el arrepentimiento nos acerca.

-El remordimiento nos hace esclavos y el arrepentimiento nos libera.

-El remordimiento es el reproche interior con el que la conciencia nos mortifica por haber cometido una acción que no debimos haber hecho, lo que  nos culpabiliza y nos apesadumbra, mientras que el arrepentimiento en cambio, es la conciencia del mal cometido unida al propósito de repararlo. 

 

Dios es Dios de oportunidades. En cada momento de esta historia y en la nuestra Él se presenta mostrándonos su amor y misericordia, su intención de salvarnos y rescatarnos de nuestras propias acciones. 

 

En su naturaleza está perdonarnos y lo reveló enviando a Jesus a este mundo:

 

“Dios no envió a su hijo al mundo para condenar al mundo , sino para salvarlo por medio de él” (Juan 3 :17). 

 

El arrepentimiento de Nínive.

 

-El arrepentimiento trae señales: creyeron, proclamaron ayuno, incluyeron a todo el pueblo y a sus animales.

-La humildad nació en el mismo corazón del rey: se quitó su manto  e hizo duelo.

-Clamaron a Dios con todas sus fuerzas. 

-Se convirtieron de sus malos caminos y actitudes violentas. 

 

El arrepentimiento genuino trajo un cambio de mentalidad. Un antes y un después de toda una nación. Trajo un poder transformador y liberador, una experiencia del favor y misericordia de Dios que, tal vez, traspasó todo criterio humano. 

 

Dios se revela a nuestras vidas de la misma manera. No ve nuestra condición como un imposible sino como una gran oportunidad de cambio y renuevo en nuestra mente y corazón. Lo más importante es como nos presentamos delante de Él: con un corazón sincero y humilde.

 

Dios no abandonó a Jonás en el proceso sino que le brindó provisión y cuidado guiándolo a la puerta del arrepentimiento. También lo hace con nosotros. Nos dejó al Espíritu Santo que nos guía a toda verdad y nos trae convicción de pecado y justicia. 

 

Podemos elegir pasar el umbral y seguir el camino libres de culpa y condenación experimentando su gracia, o, quedarnos apesadumbrados y en culpabilidad.

 

Hay un futuro esperanzador a partir de un punto de quiebre que puede cambiar el rumbo de nuestras vidas y nuestra manera de vivir, y es por medio de Jesús: Podemos decir con seguridad “Del Señor es la salvación” (Jonás 2:9).