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Vida Abundante Uruguay - Miércoles 28 de Julio 2021 

El Propósito de las emociones

Por: María Eugenia Marichal

Proverbios 25:28 (NTV) ¨Una persona sin control propio es como una ciudad con las murallas destruidas¨. 

 

Hemos dado comienzo a una nueva serie donde por algunas semanas hablaremos de las emociones. Se titula, ¨emociones, la montaña rusa de la vida¨.

 

Todos sabemos y debemos reconocer que nuestra vida es justamente eso, una montaña rusa de emociones constante, todos los días nos enfrentamos a ellas y lo importante es si nosotros ejercemos dominio propio sobre ellas o somos como el mulo o el caballo, que no tienen entendimiento, que necesita un freno y una brida para mantenerse controlados (Salmo 32:9) 

 

Deseamos comenzar explicando el significado de emoción/es. ¿Qué es o son las emociones?

 

Emociones son el conjunto de reacciones orgánicas que experimenta el ser humano en respuesta a diferentes estímulos externos que le permiten adaptarse a una situación con respecto a una persona, objeto, lugar, entre otras cosas. Esta palabra deriva del latín ¨emotio¨, que significa movimiento o impulso. 

 

Muchas pueden ser las preguntas que vienen a nuestra mente cuando pensamos en el propósito de Dios con respecto a las emociones. Lo cierto y lo más importante es que Dios nos creo con ellas y forman parte de un propósito. A la luz de esta verdad podemos llegar a entender un poco más sobre ellas. 

 

1-Propósito de Dios en las emociones. 

 

Las emociones bien entendidas, a la luz de la palabra  en nuestra cotidianidad nos llevan a entender que son parte de la vida. Dios nos las entregó, podemos decir como un regalo, no para hacer un mal uso de ellas sino más bien para mostrar su gloria en la forma en que fuimos creados. A través de ellas podemos ver la multiforme gracia de Dios al crearnos, no hay nada en toda la creación que pueda expresar o experimentar las emociones que el ser humano puede. Lo vemos desde Génesis en Adán y Eva y en la propia persona de Jesús. Debido a la caída del Hombre, y el pecado original, estas fueron distorsionadas y por ende necesitamos ejercer control sobre ellas a la manera que Jesús lo hizo. No podemos olvidar que Jesús fue cien por ciento Dios pero también cien por ciento hombre. Las Escrituras describen varias oportunidades donde Jesús experimenta o pasa por esos ¨movimientos¨ o ¨impulsos¨. Si las emociones no hubieran sido parte del diseño de Dios para el ser humano Cristo no las habría experimentado. Cabe decir entonces que Jesús vino a restaurarlas para que no seamos dominados por ellas sino que ejerzamos dominio sobre ellas. El Espíritu Santo es quien nos ayuda por ende no hay mejor decisión que darle el control a Él para poder hacer un buen uso de ellas. 

 

2-Tener dominio sobre las emociones a través del Espíritu Santo. 
 

Como hemos mencionado anteriormente Dios nos creo con emociones pero no con el propósito de que fuéramos dominados por ellas.

 

John Piper, autor de varios libros cristianos, lo expresa de la siguiente manera, ¨No sigas tu corazón. Dios no diseñó nuestros corazones para ser seguidos sino para ser guidados¨. Dicho en otras palabras y es adonde apuntamos, no podemos ser guiados por las emociones porque ellas nacen del corazón, sino que debemos cederle el lugar al Espíritu Santo para que Él nos guie. 

 

Jeremías 17:9a (NTV) dice lo siguiente, ¨El corazón humano es lo más engañoso que hay…¨

 

Las emociones nacen en el corazón del hombre pero este debido a su estado pecaminoso no es una base segura donde poner nuestra confianza ni tampoco un apoyo para ser dirigidos por él. Hoy podemos escuchar con mucha frecuencia por la sociedad en general, los anuncios publicitarios y aún ver en las redes sociales lo siguiente, ¨hace lo que sentís, hace lo que siente tu corazón¨, y sin darnos cuenta muchas veces caemos en esa trampa. ¿Por qué es una trampa? Porque nuestras emociones no son estables o firmes como Dios  planeó en un principio, sino que debido al pecado estas son una montaña rusa que no siguen una línea recta. Por el contrario debemos dejarnos guiar por Dios a través de Su Espíritu. Decíamos al principio que el termino emoción deriva del latín que significa movimiento y/o impulso. Y aquí quizás pudiera surgir alguna duda con respecto a lo que mencionamos de Jesús, que Él también experimento emociones pero la diferencia radica que Él nunca fue controlado por ellas.

 

Entonces, para nosotros ¡Cuán peligroso es dejarnos llevar por ellas! ¡Cuán dañino y lastimoso es para nuestras vidas depender de ellas! Si comparamos esta frase muy popular, ¨hace lo que siente tu corazón¨, con lo que dice Jeremías, podemos darnos cuenta que nada tienen en común esta frase y la Palabra de Dios. Como hijos/as de Dios debemos ser guiados por el Espíritu y no darle el timón de nuestra vida a nuestro corazón, o sea a nuestras emociones. 

 

El Salmo 32:9 dice lo siguiente; ¨No seas como el mulo o el caballo, que no tienen entendimiento, que necesitan un freno y una brida para mantenerse controlados¨.

 

Pero no queremos solo citar este versículo sino también el anterior porque ambos versículos arrojan mayor luz a nuestra vida. En el versículo 8 leemos lo siguiente, ¨El Señor dice: ¨Te guiaré por el mejor sendero para tu vida; te aconsejaré y velaré por ti.¨ 

 

Por lo cual podemos concluir lo siguiente: 

 

-Dios es quien puede guiarnos por el mejor sendero y no es precisamente una montaña rusa de emociones sino un camino que nos dirige siempre hacia Su voluntad, no a la voluntad de nuestro corazón engañoso.

 

-Dios es quien puede aconsejarnos para no tomar decisiones netamente ¨emocionales¨ sino guiadas por Su Espíritu. 

 

Con el fin y/ o propósito: 

 

-De diferenciarnos por ser seres creados a Su imagen y semejanza, con ¨entendimiento¨

 

-Capaces de controlar, ejercer dominio propio sobre nuestras emociones.

Debemos recordar que Jesús dice que Sus ovejas escuchan su voz y estas no solo lo conocen sino que también lo siguen (Juan 10:27).

 

Con esto damos paso al tercer y último punto.

 

3-Dando rienda suelta al enemigo a través de nuestras emociones versus sujetándolas a Jesús. 

 

En Juan 10:10 Jesús habla de dos propósitos opuestos, el de Él y el de Satanás. 

 

Comencemos por el de Satanás, su propósito es matar, robar y destruir. Pues bien, ya identificamos el propósito, meta y fin de Satanás. ¿Por dónde él puede lograr su propósito? O dicho de otra manera, ¿cuándo logra llevar a cabo su propósito? 

 

-Cuando dejamos que nuestras emociones tomen el control de nuestra vida.

-Cuando no somos capaces de ejercer dominio de ellas.

-Cuando el sendero que caminamos lo transitamos ¨sin entendimiento¨.

a) Satanás mata nuestra paz, roba nuestro gozo, destruye el camino que Dios trazó para nosotros cuando no gobernamos de forma adecuada nuestras emociones. 

b) Jesús tiene un propósito totalmente opuesto, Su propósito es darnos vida plena y abundante.

 

-Cuando escuchamos la voz de Jesús, nuestras emociones se vuelven a encarrilar. 

-Cuando escuchamos la voz de Jesús, nuestras emociones son controladas por el Espíritu Santo. 

-Cuando escuchamos la voz de Jesús, nuestras emociones se alinean con las del Padre y tenemos ¨entendimiento¨.  

 

¡No permitamos que nuestra ¨ciudad¨ se destruya por dar rienda suelta a nuestro corazón engañoso!   

 

Padre, Abba Padre, hoy queremos rendir nuestra voluntad y todo mal manejo de nuestras emociones delante de ti. Toma el control de ellas Espíritu Santo, te cedemos el control, no queremos nosotros seguir guiados por nuestro corazón si no ser guiados por tu voz. Amén.  

 

PD. Sugerimos leer los pasajes bíblicos aquí presentados. ¡Dejemos al Espíritu Santo obrar en nuestras emociones, lo necesitamos!