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Sostenidos


Por Leticia Viera. Estos días estuve pensando que en muchas ocasiones viví momentos que realmente necesité que alguien sostuviera mi vida porque no sabía cómo enfrentar lo que estaba viviendo. Te confieso que me sentí muy vulnerable. Tal vez tú también has enfrentado una pérdida, una traición, escasez o transitando una enfermedad. En esos momentos solo venía a mi mente una corta oración de Dios: “no me sueltes“.

No es fácil enfrentar caminos de incertidumbres y pruebas . A veces podemos decir que se nos mueve el piso y literalmente sentimos que caemos a un vacío que no es fácil poder expresarlo con palabras. Pero creo, que tú me entiendes porque son emociones que enfrentamos todos en alguna u otra magnitud en la niñez o juventud, o, tal vez ahora de adulto. Tal vez al igual que yo, has hecho esa corta petición a Dios diciendo no me sueltes. Tal vez no dimensionaste esas palabras que mencionaste en esa corta oración, pero creo que si Dios no la hubiese escuchado hubiera sido muy difícil poder haber transitado el valle de dolor.

Creo que sin duda que Él me y te sostuvo en ese momento.


Porque cuando miras hacia atrás puedes decir: “imposible en mi fuerza haber transitado ese camino sola o solo”.

Hace unas noches una de mis hijas me hace un pedido (por lo general las voy a ver antes de que se duerman). En esa noche hubo algo en sus palabras y mirada que me conmovieron mucho. Ella toma mi mano muy fuerte y me mira a los ojos y me dice “no me sueltes mami”. Lo que me conmovió fue la intensidad de su confianza en mí, y, eso lo expresaba con tanta ternura que sus ojos me dijeron más que sus palabras.

En ese momento lo primero que viene a mi mente es esto: Si ella me conmueve tanto cuanto más Dios se complace y conmueve cuando podemos decirle: “no me sueltes Dios”.

Fue como si Él me dijera con esa confianza: “quiero que vengas a mi”.

En ese momento tomé las manos de mi hija y pude sentir que Él estaba ahí tomando las nuestras.


Creo que Dios, como nuestro papá, está esperando que nos acerquemos a Él confiadamente e intensamente. Que depositemos en Él todos nuestros temores. Que corramos como niños a sus brazos sabiendo que Él nos sostiene y que no nos dejará caer de sus manos.

Esa noche no pude negarle esa petición a mi hija y nos dormimos juntas. Creo que si yo en mi frágil humanidad, y, sabiendo que soy limitada, pude notar su necesidad de compañía, mucho más Dios como padre no nos dejará solos nunca.

Él nos toma de su mano y no nos soltará jamás, pero mantén las tuyas aferradas a las de Él. Si estás viviendo tiempos de temor confía y por más sencillas que parezcan tus palabras Él acude a tu ayuda. En Isaías 41:10 nos dice “no tengas miedo, pues yo estoy contigo, no temas, pues yo soy tu Dios . Yo te doy fuerzas, yo te ayudo, yo te sostengo con mi mano victoriosa”.

Que hermosa verdad que hoy podemos abrazar. Y por si dudamos, nos vuelve a decir en el versículo 13: “Por que yo soy tu Dios, te he tomado de la mano yo te he dicho : No tengas miedo, yo te ayudo.”


El miedo tal vez venga en la adversidad, pero tenemos plena certeza que no estamos solos, que vamos a atravesar el valle, sostenidos por la mano poderosa de nuestro Padre celestial. Confía, ciertamente ahora mientras lees estas palabras puedes sentir sus manos sosteniendo las tuyas diciéndote “No temas yo te ayudo".

Leticia es profesional en el área de la salud, está felizmente casada con Federico y juntos tienen dos hermosas hijas. Actualmente Leticia es quién esta cargo de VAU KIDS, nuestro espacio para los más pequeños de la casa. Leticia también forma parte del Servicio Comunitario Siembra, y junto con su esposo, pastorearon durante 10 años el Ministerio Cristiano Nuevo Pacto, en Montevideo.


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