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Hablemos un poco más del perdón


Por María Eugenia Marichal.

No es un enemigo el que me hostiga, eso podría soportarlo. No son mis adversarios los que me insultan con tanta arrogancia, de ellos habría podido esconderme. En cambio, eres tú, mi par, mi compañero y amigo íntimo.

Salmos 55:12-13 NTV

Mientras el pastor predicaba allí en Hechos 7, asesinato de Esteban, el Espíritu Santo trajo a mi memoria el Salmo 55 que hacia tan sólo dos días atrás había leído.  

 

Este Salmo fue escrito en uno de los momentos más difíciles para David. Como allí podemos leer él ha sido traicionado, hostigado, insultado por alguien a quien consideraba un amigo. ¡Un amigo íntimo!


No hay certeza sobre a quién él se refiere, algunos piensan que puede ser Ahitofel (Un consejero de David) otros piensan que puede ser Absalon (hijo de David). Lo cierto es que David estaba profundamente dolido y herido en su corazón. ¡Se sintió ofendido!


Cuando somos ofendidos por quienes amamos y con quienes tenemos un vínculo afectivo muy estrecho la ofensa se acrecienta . No es lo mismo que nos ofenda un desconocido a que nos ofenda alguien a quien amamos. Padres, hijos, amigos, esposos, etc son quienes dejan por lo general heridas que deben ser sanadas. Nada duele más que ser heridos por quienes amamos y por quienes se suponen no deberían causarnos daño. Pero son imperfectos al igual que nosotros y necesitan a Jesús de igual manera.


Esteban siendo apedreado por sus propios hermanos judíos, por quienes Jesús también murió dijo "Señor no les tomes en cuenta este pecado".


El perdonar es un acto sublime de amor


Para nosotros los seguidores de Jesús no es una opción el perdón, es un mandato (Mateo 6: 14-15)


No existe fuerza humana en la cual puedamos apoyarnos para lograr perdonar todo tipo de ofensa, incluso esas que los hombres decimos son imperdonables , es en el poder del Espíritu Santo y Dios obrando a través de nosotros. Es el mismo Espíritu que operó en Cristo quien nos puede ayudar.


También el versículo 22 de este mismo Salmo dice "Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; No dejará para siempre caído al justo". Salmos 55:22 RVR1960.


En nuestro diario vivir cargamos con muchas cosas, las preocupaciones de la vida cotidiana y sobre las cuales esta palabra aplica. Pero también tenemos otro tipo de cargas; el no perdonar es una carga emocional que nos afecta. Podemos perdonar intencionalmente pero aún así sentir carga porque tenemos una idea errónea de lo que es el perdón. Estamos en un proceso de sanidad interior. Así que nuestra confianza es que Dios no dejará caído para siempre al justo. Echemos esa carga a los pies de Cristo creyendo que la obra ya fue completa no por nosotros sino por Él y descansemos en el poder de su Espíritu. Nuestra labor es fijar nuestra mira en el cielo y buscar la llenura de Su Espíritu Santo.  

 

Padre oro por mi y por mis hermanos. Para que completes tu obra de sanidad interior mientras te decimos vuelve a llenarnos. Tenemos nuestra mirada puesta en el cielo. Amén

María Eugenia es amante de la lectura, además disfruta mucho escribir y enseñar a otras mujeres a través de esto. Graduada del Seminario bíblico del Uruguay, actualmente forma parte de nuestro equipo de oración, y colabora en el staff de "Vivas", nuestro espacio para mujeres. María Eugenia también es parte del equipo que escribe para el Ministerio "Ama a Dios Grandemente", es madre de Abril y Lucía, y trabaja en su propio negocio.


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