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Gratitud: Una actitud del corazón


Por Leticia Viera. ¿Qué es la gratitud? s un sentimiento de estima y reconocimiento que una persona tiene hacia otra por un favor o servicio prestado por la cual desea corresponderle.

En una de la últimas reuniones de servidores mi pastor dijo: “La gratitud es una forma en que yo reacciono a la gracia con la que Dios me ha tratado.

-Es una decisión. -Es un estilo de vida. -Es un acto de obediencia. ”

La actitud de ser agradecidos es una virtud, una actitud de nuestro corazón en toda circunstancia.

Entonces, ¿por qué nos cuesta tanto ser agradecidos?. Es entonces donde pienso que depende de donde está enfocado nuestro corazón y prioridad.

Enfocados en deseos personales, una buena vida, materialismo, en el éxito, en el aquí y ahora. Está enfocado más en lo que nos falta que en lo que tenemos. Somos inconformes, naturalizando lo que realmente tiene valor; y, pasamos por alto lo diario. Estamos pendientes de la vida de otros. Pensamos que somos merecedores de todo.

Estas son algunas de las respuestas de lo que muchos podemos estar pensando. La preocupación desmedida es un enemigo del corazón agradecido.

Creo que muchas veces relacionamos la alegría y por consecuencia la gratitud con aquellas cosas que deberíamos lograr tener, pero que por alguna razón no las tenemos. Pero, si cambiamos la actitud podríamos ver y valorar lo que sí ya somos y lo que sí tenemos. Si miramos todos los beneficios y logros obtenidos a lo largo de nuestra vida tendríamos mucho para dar gracias.

Hemos sido bendecidos con abundancia y riquezas que no son materiales ni temporales. En Cristo hemos sido bendecidos espiritualmente y en todas las áreas de nuestra vida. Indudablemente en este mundo para sobrevivir hay necesidades físicas, materiales y recursos que son de suma importancia, pero que tal si vemos más allá de todo eso. Podríamos basar nuestro contentamiento en Dios, en su amor salvador y todo lo que Él nos ha dado a través de Cristo aquí y en la vida venidera.

Podemos apreciar lo que tenemos y esperar con esperanza lo que aún vendrá. Podemos descansar en su voluntad sabiendo que Él sabe de que tenemos necesidad.

El apóstol Pablo descansaba en la fidelidad y provisión de Dios para cada día. Él había logrado basar su alegría más allá de las situaciones adversas. Basaba su vida centrada en Cristo y en el amor recibido por Él. Aprendió a vivir en todo tiempo y tener gratitud en lo mucho y en lo poco, porque sabía que nada lo podía separa de ese amor (Romanos 8:35).

Su vida no se centraba en él sino en Cristo. Esta verdad lo hizo un hombre fuerte y agradecido. Ahí estaba la clave del carácter agradecido de Pablo.

Beneficios de la gratitud:


· Aumenta la sensación de bienestar tanto de la persona quien recibe como de quien da las gracias de manera recíproca.

· Ayuda a disminuir el estrés, la depresión y ansiedad.

· Favorece la calidad del sueño y la salud.

· Mejora las relaciones sociales.

· Inspira e impacta en otros a ser generosos, amables y agradecidos.

· Nos hace más empáticos.

· Nos hace menos materialistas y egocéntricos.

· Nos lleva a construir relaciones más fieles a desarrollar el amor en un sentido más amplio.


Para finalizar, la gratitud no es una deuda, es una actitud voluntaria de respuesta por lo recibido. Estar en deuda es cuando una persona está obligada a compensar a otra por ese favor. En todo caso, mientras una deuda es siempre consecuencia de un favor que se debe pagar, la gratitud es la ESTIMA DE UN BIEN TRASCENDENTE que ha sido recibido, por lo tanto, este no puede ser pagado sino correspondido.

Tengamos un corazón agradecido con Dios, con todos aquellos que nos rodean, con la vida. Cuando tu actitud de gratitud está faltando, acuérdate de todos los beneficios con que has sido bendecido.

Cuando tu corazón desfallezca, háblale y dile al alma: “Bendice alma mía a Jehová y bendiga todo mi ser su santo nombre. Bendice alma mía a Jehová y no olvides ninguno de sus beneficios” (Salmo 103:1-2).

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