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Vida Abundante Uruguay - Martes 23 de Febrero 2021 

Ponte en Marcha

Por: María Eugenia Marichal

Deuteronomio 1: 6-8 ¨Cuando estábamos en Horeb, el Señor nuestro Dios nos ordenó: Ustedes han permanecido ya demasiado en este monte. Pónganse en marcha y diríjanse a la región montañosa de los amorreos y a todas las zonas vecinas: el Arabá, las montañas, las llanuras occidentales, el Néguev y la costa, hasta la tierra de los cananeos, el Líbano y el gran río Éufrates. Yo les he entregado esta tierra; ¡adelante, tomen posesión de ella! El Señor juró que se daría a los antepasados de ustedes, es decir, a Abraham, Isaac y Jacob, y a sus descendientes. ¨ 

 

Somos llamados a permanecer en Cristo pero no en las cosas, ni en los lugares. El que permanezcamos en un mismo lugar o situación no es lo que Dios anhela para nosotros. La zona de confort no es el diseño de Dios para nuestras vidas. ¡Hay que marchar! ¿Hacia dónde? ¡Hacia adelante! Hay un dicho muy común, creo que de hecho hay una película con ese título, y dice así; ¨Retroceder nunca, rendirse jamás¨. El camino que Jesús trazó es hacia adelante. La cruz de Jesús es el punto de partida y a partir de ahí se va escribiendo una nueva historia. Hay montes, valles, desiertos, ríos, mares, etc. pero esos son solo lugares de transición y no de permanencia. 

 

Todo en Cristo es nuevo, inclusive el camino por delante.  

 

Filipenses 3:13 (PDT) ¨Hermanos, no considero haber llegado ya a la meta, pero esto sí es lo que hago me olvido del pasado y me esfuerzo por alcanzar lo que está adelante¨. La promesa de Dios para cada uno de nosotros es que nunca nos desampara, que nunca nos deja pero hay una parte que nos corresponde a nosotros, esforzarnos por alcanzar lo que está adelante.

 

Tres puntos claves para tener en cuenta cuando nos ponemos en marcha. 

 

1) Mirar el desierto desde la perspectiva celestial. 

a) Romanos 1: 20 (NVI) ¨Porque desde la creación del mundo las cualidades invisibles de Dios, es decir, su eterno poder y su naturaleza divina, se perciben claramente a través de lo que creó, de modo que nadie tiene excusa.¨ 

El desierto es parte de lo que Dios creó pero no lo creo para que estemos allí todo el tiempo. Es un lugar transitorio. Cito este pasaje de Romanos porque a partir de esto podemos comprender más la naturaleza divina. El desierto que vemos visiblemente demuestra la esencia de Dios. Si miramos el planeta Tierra vemos que el desierto forma solo una parte, no queremos decir con esto que es menos importante, sino más bien enfocarnos en que la Tierra está formada por 75 % de agua. Si lo llevamos a la perspectiva divina Jesús es el agua que calma nuestra sed. El desierto es usado por nuestro Padre con un propósito y no es un lugar donde el nos quiera tener todo el tiempo, es un lugar transitorio. Así podemos entender mediante Su creación lo vital que es el agua o sea Cristo para nuestras vidas. Dios puede llevarnos por un tiempo a un desierto pero jamás nos deja allí más de lo que él sabe que podemos soportar. Aún cuando nos falte fe y haya desobediencia como en el caso de Israel que estuvo 40 años en el desierto, Dios usó ese tiempo para transformar sus vidas y equiparlos para lo que venía después. Volviendo al pasaje de Romanos, Pablo dice que las cualidades invisibles de Dios, su eterno poder y naturaleza divina se perciben claramente a través de lo que él creó. Nosotros somos parte de la creación de Dios y a través de nosotros se puede ver parte de las cualidades de Dios. ¿Qué queremos decir con esto? Que nuestro cuerpo oscila el 65% de agua aproximadamente. ¿Acaso Dios iría en contra de uno de sus atributos y/ o esencia? De ninguna manera, por eso el desierto solo forma una parte y no el total de Su propósito. Romanos 8: 28 (NVI) ¨Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman¨. 

El desierto mirado desde la perspectiva celestial no es un tiempo desperdiciado sino más bien un tiempo donde Dios está trabajando en silencio para que todo redunde a nuestro favor. 

b) Dice la Palabra en Lucas 4: 1- 13 que Jesús también estuvo en un desierto. Y si seguimos leyendo, vemos que luego de ese desierto Él principia su ministerio. Así que si estamos en un desierto, miremos desde la perspectiva celestial, el desierto es necesario para avanzar, es solo parte del propósito divino. ¡Debemos seguir caminando aun en el desierto! 

 

2) Los obstáculos también forman parte de ponernos en marcha.

No podemos evitar que hayan obstáculos pero si podemos enfrentarlos con la gracia y el poder del Espíritu Santo. Ir hacia Dios nos guía no está libre de dificultades. Podemos enfrentar diferentes tipos de gigantes que querrán tenernos amedrentados.

a) A veces ese gigante somos nosotros mismos, la visión escasa que tenemos de nosotros es un freno, es un obstáculo con el cual tenemos que batallar.

Números 13: 27:29 (NVI) ¨Este fue el informe: - Fuimos al país que nos enviaste, ¡y por cierto que allí abundan la leche y la miel! Aquí pueden ver sus frutos. Pero el pueblo que allí habita es poderoso, y sus ciudades son enormes y están fortificadas. Hasta vimos anaquitas allí. Los amalecitas habitan el Néguev; los hititas, jebuseos y amorreos viven en la montaña, y los cananeos ocupan la zona costera y la ribera del Rio Jordán.¨

Si leemos todo el pasaje vemos que fueron enviados doce hombres a espiar la tierra prometida pero solo dos tuvieron una visión diferente. La diferencia que podemos notar aquí es que unos creyeron a Dios, que la tierra que les había prometido dar era buena, y el resto tuvieron una visión escasa. El obstáculo no eran en si los gigantes o sea la población del lugar, sino la perspectiva o más bien el enfoque. Depende de donde tengamos nuestra mirada lograremos llegar a la meta. La realidad es que la dificultad está enfrente, pero está en nosotros si miramos que Dios está por encima y nos aferramos a Su promesa o nos quedamos con nuestra escasa visión. 

b) nuestra escasa visión también puede desanimar o desalentar a los demás. 

Esto es peligrosísimo. Solo para aquellos que están firmes en la promesa y tienen certeza de que Dios es quien tiene la última palabra no serán conmovidos. En predicas anteriores ya hemos escuchado la importancia de a que voces escuchamos, o sea que voces influencian más nuestra vida, y son tres las que podemos escuchar, la de nuestro corazón (que es engañoso), la de Satanás (padre de mentira) o la de nuestro Padre (Padre de verdad). Y esto marcará definitivamente el rumbo de nuestra vida, la meta que está delante.

 

Allí en Números Josué y Caleb decidieron escuchar la voz de Dios, ellos también fueron de los que espiaron la tierra prometida pero decidieron creer por encima de lo que veían y trataron de alentar al resto del pueblo cuando volvieron. Caleb pronuncia estas palabras: ¨Subamos a conquistar esa tierra. Estoy seguro de que podremos hacerlo.¨ 

En 1 Tesalonicenses 5: 11 (NVI) ¨Por eso, anímense y edifíquense unos a otros, tal como lo vienen haciendo.¨  Como miembros unos de otros debemos animarnos no desalentarnos. Para seguir y conquistar lo que está adelante debemos animar a nuestros hermanos, creer a Dios. La actitud de Caleb es la correcta, no porque haya creído en sus propias fuerzas sino porque creyó en que Dios les daría la tierra correcta, la prometida. Miró según la perspectiva celestial y no según sus propios ojos y así trata de alentar al resto del pueblo. 

Por el bienestar de nuestros hermanos necesitamos ser más como Caleb para poder avanzar, no queremos dar vueltas innecesarias en el desierto. 

 

3) Dios nos pide que nos esforcemos 

Imaginemos que luego de Jesús ascender al cielo y sentarse a la diestra del Padre los discípulos hubieran permanecido en el mismo lugar. Primeramente hubieran desobedecido el mandato de Mateo 28: 16-20 (La gran comisión) y si obviamente podemos incluso pensar que Dios hubiera usado a otros hombres para propagar el evangelio, pero el punto al cual queremos llegar es este, que estos hombres se determinaron a hacer lo que Dios les envío. 

Al principio decíamos que la Cruz de Cristo es el comienzo. Estos hombres fueron testigos de esa Cruz. Y hay unas palabras de Jesús allí en Hechos, las últimas antes de la venida del Espíritu Santo. Hechos 1: 8 (NVI) ¨Pero, cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes, recibirán poder y serán mis testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra¨ 

El propósito de Dios es que permanezcamos en Él, con la mirada en Él, en lo eterno no en las cosas de acá porque es todo transitorio. Lo único que no es transitorio es lo eterno. Jesús dice de sí mismo que él es el Camino. Estamos llamados a ponernos en marcha, a avanzar, a no permanecer en el mismo lugar. Mirando el texto mencionado aquí nos lleva a reflexionar aun más sobre este principio, el de ir hacia adelante, la conquista es hacia adelante. Lo que Dios nos pide al igual que a Josué es esforzarnos y seguir. Josué 1: 9 ¨Ya te lo he ordenado: ¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque el Señor tu Dios te acompañará donde quiera que vayas.¨

 

La promesa está vigente pero ¿qué haremos? ¿Levantaremos el campamento y saldremos de la comodidad? Dios tiene sueños para nosotros, propósito que no hemos alcanzado aún, desafíos, metas que debemos alcanzar. En nuestra vida personal y en lo que Dios nos llamo. Las palabras de Jesús son estas: ¡Ponte en marcha! ¡Yo voy contigo!

 

Padre celestial, gracias por incomodarnos, gracias por recordarnos que el desierto es pasajero, que no es para que muramos allí, que las dificultades en Tus manos las podemos pasar, que la victoria es nuestra, que no estamos solos, que podemos avanzar porque tú estás con nosotros. Tú vas con nosotros. Amén. 

 

PD: recordamos leer los pasajes bíblicos aquí mencionados. AVANCEMOS.