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Vida Abundante Uruguay - Miércoles 2 de Junio 2021 

Miedo a no obtener las promesas de Dios.

Por: Leticia Viera

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“Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente. No temas ni desmayes porque Jehová, tu Dios, estará contigo adondequiera que vayas” Josué 1:9

 

¿Cómo vivirías hoy si te encontraras a las puertas de obtener algo por lo que has esperado por mucho tiempo aunque eso implique dejar tu comodidad, seguridad y te lleve a la incertidumbre? 

 

¿Ansioso, expectante, animado, con confianza, dubitativo, con miedo? ¿Y si le sumamos  que ese paso de fe implica pasar por alto todo mal pronóstico de la mayoría de personas a tu alrededor?

 

En ese escenario se encontraban estacionados los israelitas en la frontera sur de la tierra prometida, con Dios listo para introducirlos en ella, pero, en vez de actuar en fe, ellos actuaron con incredulidad y miedo.

 

Nos encontramos en el relato bíblico que se encuentra en el libro de Números cap 13 y 14.

 

Es un escenario sorprendente. Están a las puertas para obtener la promesa que Dios le hizo a su pueblo por medio de Abraham. Vemos que han pasado muchísimos años de incontables historias y evidencias del poder de Dios y su providencia. Este pueblo había sido libre de la esclavitud en Egipto. En ese momento liderados por Moisés comenzaron su peregrinaje a la tierra prometida viviendo en libertad y experimentando la presencia de Dios.

 

Seguramente esa promesa había sido trasladada de generación a generación y ¡al fin se encuentran a las puertas de la conquista!.

 

1-Buscar alcanzar las promesas con estrategias humanas 

 

En Números 13:1-2 el Señor le dijo a Moisés: quiero que envíes a algunos hombres a explorar la tierra que estoy por entregar a los israelitas. De cada tribu enviarás a un líder representante.

 

De acuerdo con la orden del Señor, Moisés los envió desde el desierto de Parán. Todos ellos eran jefes en Israel (ver. 3 )

 

Pero cuando él les envió a explorar les pide que exploren a sus habitantes si eran fuertes o débiles, si son muchos o pocos; y a la tierra, si era buena o mala, si las ciudades eran amuralladas, si  era fértil o no lo era (ver. 18,19, 20)

 

Vemos que frente a la solicitud de Dios no había que agregar ninguna otra petición, ya que emplear esa exploración de la forma que le pidió Moisés estaba implicando cierta inseguridad e incredulidad. 

 

Dios había dicho que Él les entregaría la tierra.

Dios ya había mostrado su poder y les había librado de un gran ejército, sin emplear ninguna estrategia humana.

La intervención de  Moisés dio lugar a la duda, a la incredulidad y por consecuencia al miedo.

 

Al ir más allá de las instrucciones de Dios,  ellos actuaron bajo una óptica terrenal, y por consecuencia vieron más los obstáculos que las bendiciones que Dios tenia para ellos en ese lugar.

 

Dios tiene lo mejor para sus hijos. Si Él prometió lo cumplirá aunque el desafío sea grande o la espera sea larga. 

 

Lo que espera de nosotros no es que le ayudemos sino  que seamos obedientes. 

 

Muchas veces estamos a las puertas de obtener la promesa de Dios y una actitud de miedo o duda o incredulidad nos puede llevar a un tiempo más de espera en el desierto.

 

En esos momentos es cuando la fe es puesta a prueba, y es ahí donde nos debemos aferrar a lo que Él dice y a lo que Él es, y a actuar conforme a ello.

 

2-Los impedimentos para alcanzar la promesa.

 

Cuando ellos regresan de explorar la tierra traen el informe a Moisés y a toda la comunidad, mostrándoles sus frutos. También aseguraron que era una tierra donde fluía  leche y miel (Núm cap. 13: 25-30), ¡era una tierra buena!, pero, ¿qué los llevó a desistir de poseer la tierra? 

 

Los obstáculos ante sus ojos fueron mayores que las bendiciones. 

La incertidumbre de la misión generó miedo 

Reconocían las bendiciones, pero fueron opacadas por las posibles situaciones que deberían enfrentar.

Prevaleció lo negativo sobre toda cosa buena que hallaron(ciudades fortificadas, gigantes, gente mala, y frente a eso se veían como langostas).

Un informe de la mayoría basado en el miedo, asegurando que no podrían conquistarla y un informe de la minoría, Josué y Caleb, basados en la fe:

 

“Pero Dios está con nosotros podemos entrar“ (ver. 30). 

 

Podemos así también nosotros confiar de que Dios está con nosotros  sea cual sea la prueba, las noticias que tengamos negativas. Él está, y ha prometido que estaría siempre.

 

En estos tiempos ¿a cuáles obstáculos nos hemos enfrentado para mantener nuestra  fe  firme? Tal vez estamos a las puertas de lo que nos ha prometido individualmente y los gigantes han aumentado. 

 

Como sus hijos e iglesia estamos caminando hacia nuestra tierra prometida y el desafío es tener la actitud de estos 2 hombres portadores de buenas noticias. Hay esperanza en medio del caos. 

 

Dios sigue al control. Desarrollar más fe y estar atentos a sus palabras. Esta batalla no requiere estrategias humanas sino que debemos basarnos en su poder. A nosotros nos compete creer, creer y creer. Es crucial recordar sus obras y poderío sobre toda inseguridad que estamos viviendo para evitar las actitudes que nos pueden llevar a desistir o claudicar en momentos de malas noticias.

 

3-Consecuencias  del miedo.

Ceder al miedo en este caso trajo consecuencias devastadoras. Se llenaron de incredulidad y rebelión. 

 

La incredulidad es contagiosa. Los 10 espías eran personas influyentes y eso trajo un efecto negativo sobre toda la comunidad.

 

El miedo no fue tan solo una debilidad si no que fue de la mano de la rebelión.

Elevan los obstáculos por encima de Dios y los gigantes se convierten en mas grandes que Dios.

Mientras la fe eleva a Dios por encima de los obstáculos, la incredulidad descarta la presencia de Dios.

El miedo produce queja. Nos paraliza. Afecta nuestras emociones  generando dolor, llanto y murmuración.

Nos hace volver atrás y desear la muerte.

 

Si caminamos en duda, en incredulidad, en miedo en alguna área de nuestras vidas corremos el riesgo que se intensifique, se expanda y nos paralice, y por consecuencia nos perjudique  en nuestra vida de relación convirtiéndose en un patrón.

 

¿Con qué frecuencia me he centrado en los obstáculos y en los problemas más que en Su presencia, sus promesas y su poder?

 

La incredulidad nos quita la posibilidad de experimentar su gracia y el cumplimiento de las promesas de Dios.

 

¡Pero hay  una buena noticia! Podemos ser perdonados. Podemos arrepentirnos si fuimos presos de algunas de estas acciones. 

 

Es tiempo de caminar en fe y vencer el miedo para poseer todo lo que Dios tiene para nosotros.

 

Nuestras vidas están estableciendo un modelo a seguir para esta y la próxima generación en nuestra esfera de influencia. 

 

Podemos ser como Caleb y Josue diciendo ¡si se puede confiar en Dios!

 

“Que de aquí en delante estemos en permanente guerra contra las dudas a las promesas de nuestro Dios, dudas que son enemigas de nuestra paz y de su gloria. Y con una fe inconmovible creamos que lo que prometió, también lo llevará a cabo”  Charles Spurgeon.