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Vida Abundante Uruguay - Martes 28 de Junio 2022 

El milagro de regresar a casa

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Lucas 15: 17-20 (NTV) ¨Cuando finalmente entró en razón, se dijo a sí mismo: en casa, hasta los jornaleros tienen comida de sobra, ¡y aquí estoy yo, muriéndome de hambre! Volveré a la casa de mi padre y le diré; Padre, he pecado contra el cielo y contra ti… Entonces regresó a la casa de su padre, y cuando todavía estaba lejos, y su padre lo vio llegar. Lleno de amor y de compasión, corrió hacia su hijo, lo abrazó y lo besó.¨ (Recomendamos leer desde el versículo 11 hasta el 24) 

 

Todos sin excepción estamos perdidos hasta que nos damos cuenta que Jesús es el único camino, él es la verdad y la vida. Es importante dejar esto claro, ya sea que, seamos un hijo que decidió irse lejos de la casa de su Padre o una persona que aún no ha encontrado la salvación que solamente hay en Cristo Jesús, ambos casos necesitan un milagro de restauración y reconciliación. Para esto es esencial dejar de lado el orgullo, reconocer que nos extraviamos, y que aunque la ruta que tomamos parecía ser la mejor, terminó llevándonos a un callejón sin salida.  

 

Ese callejón nos deja solamente dos opciones, quedarnos allí hasta el último hálito de vida o retornar al lugar seguro, a los brazos del Padre. ¡Qué bueno es Dios que siempre nos da oportunidad de volvernos hacia Él! Ese callejón no es el final, no es el lugar donde Dios nos dice ahora te quedas ahí, sino más bien ese lugar el que Él puede obrar un milagro en nuestra vida.. 

 

Mateo 7:11 ¨Así que si  ustedes…saben dar buenos regalos a sus hijos, cuánto más su Padre celestial dará buenos regalos a quienes le pidan¨.

El hijo regresó a su casa y una vez allí, ¿qué le regaló el Padre? perdón, compasión, un abrazo, un beso, ropa nueva, comida, un anillo, UN MILAGRO. Quizás el hijo no fue a pedirle un regalo al Padre pero se encontró que Él le dio esos ¨buenos¨ regalos. 

 

El pozo de desesperación del hijo provocó una oportunidad para que Dios mostrara Su gracia, activar en él la memoria y recordar la bondad del Padre. A pesar de todos nuestros errores el Padre nunca rechaza a nadie que venga con el corazón arrepentido, Él siempre está dispuesto a terminar la obra que un día comenzó.  

 

¡A Dios sea gloria, basta un hijo suyo perdido para ser testigos de un nuevo un milagro!

Por: María Marichal