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Vida Abundante Uruguay - Lunes 31 de Mayo 2021 

Miedo a enfrentar los problemas de la vida

Por: María Eugenia Marichal

Santiago 1:2-5 ¨Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas., pues ya saben que la prueba de su fe produce constancia. Y la constancia debe llevar a feliz término la obra, para que sean perfectos e íntegros, sin que les falte nada.¨

 

Tal vez para empezar a abordar el tema de hoy nos podemos hacer esta simple pregunta. ¿Nos gustan los problemas? La respuesta aún es más simple que la pregunta y aquí no hay margen de error, a nadie le gustan los problemas o dicho de otra manera las dificultades que hay en el transitar diario de la vida.

 

Si Dios nos diera a elegir o tuviéramos opción, los evitaríamos el cien por ciento de las veces, ciertamente no es algo de nuestro agrado. Los problemas son como el parto de una mujer, creo que si le preguntamos a cualquier mujer nos diría dos cosas; el parto es doloroso pero ver luego al bebé es maravilloso. Así como un parto no es algo que nos gustaría enfrentar si tuviéramos la opción de elegir, lo mismo haríamos con los problemas.

 

La realidad es que existen pero depende de nosotros como los enfrentemos. Algunos de ellos son consecuencia de nuestras malas decisiones, otros solo vienen porque vivimos en un mundo caído y con personas tan imperfectas como nosotros. La Biblia está llena de personas como nosotros, es una recopilación de hechos verdaderos, de situaciones que han vivido personas como nosotros de carne y hueso, con sentimientos, frustraciones y miedos.

 

Pero la respuesta de Jesús ha sido y es esta; ¨Les he dicho todo lo anterior para que en mi tengan paz. Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas; pero anímense, porque yo he vencido al mundo.¨ Juan 16:33 (NTV) 

Desde la perspectiva de nuestro Padre los problemas son para enfrentarlos, para experimentar Su amor y cuidado y siempre nos dejan una enseñanza.

 

Con respecto a esto hay una frase de Max Lucado que nos ayuda a comprender un poco más sobre cuál es el propósito principal de parte de Dios en permitir los problemas en nuestra vida. ¨Dios usará lo que Él quiera para mostrar Su gloria. Los cielos y las estrellas. La historia y las naciones. Las personas y LOS PROBLEMAS¨. Desde esa perspectiva podemos ver los problemas como algo valioso y entender que el propósito de Dios es glorificarse a través de ellos. 

 

Los problemas a veces son como un incendio, empiezan como un pequeño fuego y luego se hace cada vez más grande. Los cristianos no estamos exentos de esos ¨incendios¨ pero lo cierto es que a su debido tiempo viene la lluvia del cielo y lo apaga. Nuestro Padre está al control siempre, lo que sucede es que en medio del incendio nos olvidamos y nuestra alma se abate. A lo cual debemos hacer como David, recordarnos esto; Salmo 42:11 ¨¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios, porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío¨. 

Hay momentos en que debemos recordarle a nuestra alma, a nuestras emociones que Dios es nuestro y en él podemos apoyarnos con confianza. 

 

Hoy nos referíamos a que Dios tiene propósito en nuestros problemas. Dentro de ese propósito podemos hablar a grandes rasgos de cuatro puntos y/ o aspectos.

 

1) Los problemas provocan a corto o largo plazo madurez en nuestra vida. 

Quizás aquí sería bueno que pudiéramos pensar o reflexionar en algunos años para atrás, y preguntarnos si seguimos en el mismo escalón o los problemas han hecho que subamos un peldaño más de la escalera. Creo que todos podemos decir con certeza que Dios muchas veces nos ha sacado del ¨peldaño¨ del confort y nos ha empujado a subir otro peldaño. Para parecernos más a Cristo y llegar a su estatura es necesario ser moldeados a través de los problemas. Estamos en un proceso, y Dios quiere que podamos seguir subiendo escalones que nos llevan a madurar para que ya no seamos niños fluctuantes.

 

Efesios 4: 13 (NTV) ¨Ese proceso continuará hasta que todos alcancemos tal unidad en nuestra fe y conocimiento del Hijo de Dios que seamos maduros en el Señor, es decir, hasta que lleguemos a la plena y completa medida de Cristo.¨ 

Si estamos en Cristo ya no estamos en el mismo escalón donde empezamos. Los problemas que hoy enfrentamos son empujones de Dios para que maduremos y el proceso siga avanzando. 

 

2) Los problemas de hoy nos enseñan a valorar.

El pasar por diversas pruebas nos enseña a valorar los pequeños detalles de Dios en nuestras vidas. Y como fruto muy valioso es que esas mismas pruebas o problemas son una estrategia para ayudar al prójimo o a hermanos en la fe en el proceso que ellos estén pasando. 

 

3) Dios usa los problemas para enseñarnos y mostrar los talentos que él mismo nos ha dado y para revelarnos Su carácter, Sus atributos/ virtudes. 

En medio de los problemas podemos descubrir los dones, talentos, capacidades, habilidades que Dios ha depositado en nosotros. Habilidades o dones que podemos usar en nuestro hogar, trabajo o iglesia. Aquí podemos aplicar en nuestra vida lo que dice allí 2 Corintios 12: 9 (NTV)  ¨Cada vez él me dijo: ¨Mi gracia es todo lo que necesitas; mi poder actúa mejor en la debilidad¨. Así que ahora me alegra jactarme de mis debilidades, para que el poder de Cristo pueda actuar a través de mí¨. 

Cuando estamos en problemas es real que nos podemos sentir débiles, desanimados, sin fuerzas pero es una oportunidad para Dios de manifestar una de sus virtudes o podemos decir uno de sus atributos, Su Poder en nuestra debilidad. Jesús ¨se siente cómodo¨ porque él puede mostrar Su poder, Su gracia en nuestras debilidades. Y es una oportunidad para aprender que sin Dios no somos ni podemos nada. El que lo puede todo es Él y no nosotros. Lo cual nos lleva al cuarto y último punto y/ o aspecto.

 

4) Los problemas son para dependencia de Dios y no independencia. 

La biblia está llena de promesas de fidelidad, de no temas yo te ayudo, de yo te sostengo, promesas que nos deberían volver a Dios en dependencia. Del ¨incendio¨ sólo él nos puede sacar, rescatar, y enviar la lluvia. Podemos intentar apagarlo pero el agua que nosotros podamos lanzar al fuego nunca es suficiente, la lluvia del cielo es la que necesitamos. Nuestra dependencia de Dios hace que resistamos hasta que esa lluvia llegue. Isaías 43: 2 ¨Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.¨

El incendio puede estar ardiendo como nunca pero Él está con nosotros.

 

Padre, gracias por enseñarnos siempre. Oramos por nosotros mismos y por cada uno de tus hijos/as que hoy están pasando por problemas. Te rogamos Papá que tu poder obre en nuestras debilidades y nos ayudes a mantener el enfoque en ti. En el nombre de Jesús, amén. 

 

PD: recordamos leer los pasajes bíblicos expuestos aquí. ¡Dios está contigo en medio de los problemas!