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Vida Abundante Uruguay - Lunes 21 de Junio 2021 

Miedo a tener dudas.

Por: Leticia Viera

“¿Por qué están asustados?-les preguntó-.¿Por qué tienen el corazón  lleno de dudas ?”  Lucas 24:38

 

¿Qué es la duda?

 

Suspensión o indeterminación del ánimo entre dos o más juicios o decisiones, o bien acerca de un hecho o noticia. Vacilación del ánimo respecto a las creencias.

 

La duda es una condición que todos en alguna medida hemos transitado, en algún momento de nuestras vidas. 

 

En muchas oportunidades lo hemos visto como un gran mal irreversible que nos mortifica y condena, pero en cambio, la duda nos puede llevar a buscar respuestas e impulsar  la búsqueda de la verdad. 

 

En muchas ocasiones frente a sucesos vividos tendemos a dudar con más frecuencia y nos trae desasosiego, y por consecuencia, nos afecta en varios sectores vitales como la propia identidad y futuro; y, nuestra fe se debilita y eso nos da mucha inseguridad. 

 

De manera que la duda es esperada en algunos momentos y debe ser vista y tratada a la luz de la Palabra, y, a medida que se resuelve la misma sobreviene la paz.

 

En lo personal, me identifico con este estado de duda en muchas oportunidades a lo largo de mi vida. 

 

También he experimentado que mi batalla mental se agudiza sabiendo que el enemigo de nuestra alma aprovecha a susurrar mentiras intensificando la duda y debilitando nuestras fuerzas para que no corramos a la fuente de toda verdad, sembrando en nuestro corazón sentimientos que nos alejan a pedir ayuda en esos momentos; y, en definitiva nos guardamos las dudas por miedo a ser juzgados y rechazados. 

 

Pero a lo largo de la historia muchos héroes de la fe experimentaron muchas instancias de dudas y eso nos da esperanza. 

 

En cada instancia DIOS  se ha presentado y revelado a sus vidas en forma muy especial. Así lo hace con nosotros nosotros. 

 

¿De cuántos estados de duda nos ha sacado?

 

Viene a mi memoria unas palabras de corazón abierto de Jeremías:

 

“...serás para mi un torrente engañoso de aguas no confiables ?” Jeremías 15:18

 

Es un lamento lleno de dudas debido a su afrenta y soledad. 

 

Él llamó la atención de Dios y no guardó sus dudas, y en respuesta Dios responde de una forma amorosa y fiel hacia él. Jeremías 15: 19-20.

 

La invitación de Dios es que en momentos en que  dudas  nos invada, no tengamos  miedo a ello, sino que tomemos el impulso de acercarnos a Él para hallar claridad y respuestas.

 

Esa misma intencionalidad es la de Jesús que nos invita a acercarnos y a aclarar las dudas que tenemos. 

 

En varias oportunidades los discípulos fueron socorridos en momentos de dudas y de poca fe antes de su muerte y luego de su resurrección .

 

1 ¿Cómo responde Jesús ante la duda honesta?

 

En el relato (Lucas 24:13-46) habían inquietudes, desesperanza, duda; y, no le reconocieron al principio.

 

 En esa situación, ¿qué hace Jesús?

 

- Se acerca y comienza a caminar con ellos.  

- Les explica  de Él en todas las escrituras.

- Se queda con ellos, comparte la mesa y se revela a ellos. 

- Les lleva a reflexionar.

- No se limitó a responder sus dudas. 

- Les enseñó a dirigir su corazón hacia Él con paciencia y amor.

- Les enseñó a caminar por fe y no por vista.

 

En nuestros momentos de desesperanza, dudas y confusión Él está cerca. No le es extraño nuestra actitud y desea revelarse para llevarnos a comprender y generar así una fe más fuerte.

 

Lucas 24:38-39 ¿Por qué se asustan tanto?-les preguntó- ¿Por qué les vienen dudas?”  “Miren mis manos y mis pies .¡Soy yo mismo !tóquenme y vean …”

 

En estos pasajes vemos que la intencionalidad de Jesús era que lo tocaran, que experimentaran la verdad de su presencia, que corroboraran que verdaderamente ¡Él estaba vivo ! 

 

Les invitó a que miraran por ellos mismos, que inspeccionaran para así derribar toda duda que ellos pudieran tener. 

 

El método de Cristo les ofrece a los discípulos pruebas indubitables de su resurrección equipándolos para ser testigos (1 Juan 1 :1-3).

 

Jesús respondíó a cada una de sus dudas. Así también lo hace con nosotros. Gracias a esas dudas no guardadas hoy nosotros tenemos plena evidencia de nuestro salvador resucitado: “más bienaventurados son los que no vieron y creyeron” (Juan 20:29).

 

2-¿Cómo respondemos nosotros como cuerpo de Cristo a los que dudan?

 

Jesús espera de nosotros que actuemos de la misma manera. 

 

Espera un acercamiento, compañerismo y paciencia. La escucha en momentos de dudas sin juzgar sino siendo una guía. 

 

Él fortalece la fe de su iglesia a través de la comunión de unos con otros.

 

Algunos principios prácticos:

 

Ten compasión de los que dudan.

 

Judas 22 nos dice “tengan compasión de los que dudan”

 

Muchas veces hemos visto a los cristianos etiquetando a otros como cristianos de segunda categoría por el hecho de dudar. 

 

Pero, sin embargo,  tener compasión es estar ahí para ellos, confortándoles y edificándoles .

 

Aprendamos a vivir con el misterio  

 

A veces queremos todas las respuestas, queremos comprender las cosas antes de comprometernos con Dios. De esa manera, nunca seremos capaces de comprender todo.  

Hay misterios no revelados pero lo que podemos comprender es suficiente para descansar en Dios cuando surgen misterios.

 

Vive de acuerdo a la fe que ya tienes.

 

La duda es un puente que une una fe existente con una fe que se va perfeccionando.

 

Naturalmente cuando estamos en la crisis no vemos las cosas de esa manera y lo interpretamos como incredulidad absoluta. 

 

Es importante para aquellos que luchamos con la duda que no permitamos que ellas influya nuestras vidas de manera que comencemos a pensar que somos incrédulos  y como consecuencia nos alejemos de Dios y de la iglesia. Por eso es importante animarnos unos a otros.

 

Duda de tus dudas.

 

¿Por qué dar a la duda una cortesía mayor que a la fe? ¿es la duda tan convincente que no puede ser cuestionada?

 

Cuando pasamos por momentos de duda, necesitamos asegurarnos de que somos críticos de nuestras dudas también. 

 

Debemos estar seguros de que las verdades centrales de nuestra fe nunca serán superadas por nuestras dudas, acosadas si pero cuando aprendamos a dudar de las dudas. 

 

Nuestra fe no deberá ser derrocada.

 

Para finalizar recordemos que hallamos respuestas y guía en momentos de dudas en la palabra de DIOS. 

Si nos encontramos caminando en esa senda de oscuras dudas podemos acercarnos confiadamente a Cristo, a su cuerpo y a su palabra: “tu palabra es una lámpara a mis pies es una luz en mi sendero” Salmos 119:105.

 

Él no nos rechaza, no nos juzga. Si, nos abre una oportunidad para que nuestra fe sea fortalecida en medio de la duda y no tengamos miedo.