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Vida Abundante Uruguay - Martes 29 de Marzo 2022 

Líderes que marcan diferencia

Por: Leticia Viera

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“Si a Su Majestad le parece bien, y si este siervo suyo es digno de su favor, le ruego que me envíe a Judaízan para reedificar la ciudad donde están los sepulcros de mis padres” Nehemías 2:5 NVI

¿Cómo respondemos frente a las malas noticias? ¿Cómo respondemos al dolor de una sociedad en ruinas que le da la espalda a Dios? ¿Cómo respondemos como iglesia, como líderes llamados a brillar en tiempos de tanta oscuridad? 

En esta serie encontramos respuestas.

La vida de Nehemías es un claro ejemplo a seguir; un líder que no fue indiferente a la situación social de su pueblo. Él no se limitó a su condición: era copero no era un constructor. Él era un exiliado, un servidor del rey. Más allá de que tenía un cargo de confianza no dejaba de ser un esclavo.  
 

Es indudable que a pesar de estar en cautiverio, en él habían claras señales de que un líder se había estado gestando en su interior. Un corazón receptivo a la necesidad fue forjado en el palacio, y, sensible a lo que sucedía fuera de de él más allá de su seguridad y comodidad, ya que contaba con ciertos beneficios.
 

Él se involucra totalmente haciendo suya la necesidad, se dolió en gran manera por la noticia de que Jerusalén estaba en ruinas y su pueblo desprotegido.

Él es un gran ejemplo a seguir, un modelo de liderazgo que marca la diferencia, disponiendo su vida para acudir al llamado diciendo “heme aquí, envíame”.

 

¿Cuántos de nosotros tal vez nos encontramos en un exilio atados a alguna situación y pensamos que nada podemos hacer? Puede ser que algunos no nos encontremos en el esplendor de la vida. Otros podíamos estar en la comodidad y seguridad de nuestro palacio. Sea una u otra la realidad que enfrentamos, Dios nos hace una convocatoria a todos: a poner manos a la obra.  
 

Tal vez no sean nuestros muros los que están derribados, pero sin embargo, a nuestro alrededor hay muchos muros para levantar, vidas que están en ruinas. Que nuestra condición no nos limite. Él nos capacita para toda buena obra (Hebreos 13 :21).           

Dios busca una vida con un corazón como el de Nehemías, un corazón que se rinde en oración, dispuesto a salir de la comodidad y que no es indiferente.

Muchas veces no sabemos como hacerlo pero confiemos, podemos hallar gracia por mas difícil que sea el escenario. Basta mirar a un lado para ver escombros.

 

Quisiera transcribir algo de lo que dice un artículo que he estado leyendo referente a los muros y puertas de una ciudad: “Cuando nuestra nación fue fundada, esos muros y puertas fueron cuidadosamente erguidos. Nuestros padres fundadores reconocieron que la mayor defensa no descansaban en armas o estrategias militares, sino en la fortaleza espiritual y moral de su pueblo, en la estabilidad de sus hogares, comunidades e iglesias y en la voluntad de sus ciudadanos de auto-gobernarse por las leyes de Dios. En nuestros días surge un desmantelamiento sistemático de los muros y las puertas espirituales que forman el sistema de defensa de una nación.      

      

Esta es nuestra realidad social: muros derribados por la falta de temor a Dios, muros derribados por falta de moral. Muros derribados por renunciar a los valores que nacen en el ceno de una familia que hoy esta en decadencia. Una sociedad que abandona a Dios y a su ley, que rechaza la moral absoluta, y que está dispuesta a sacrificar a sus familias en el altar de la conveniencia, y de su yo, es una sociedad cuyas puertas y muros están derribados.” (Nancy De Moss)

Frente a esta realidad, ¿hay algo que podemos hacer al respecto, algo que haga la diferencia? Si, lo hay, como Nehemías debemos tener compasión suficiente como para involucrarnos y decir este es nuestro problema, podemos decir como él “envíame” y estemos seguros de que DIOS está actuando siempre a nuestro favor. 
 

“Tu pueblo reconstruirá las ruinas antiguas y levantará los cimientos de antaño; serás llamado “reparador de muros derruidos”, “restaurador de calles transitables”. Isaias 58:12