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Vida Abundante Uruguay - Jueves 22 de Abril 2021 

Inmunes al temor

Por: María Eugenia Marichal

Mateo 8:26 (RV1960) ¨El les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza. 

 

En estos tiempos de pandemia son varias las vacunas que los científicos han desarrollado, el propósito de cada una de ellas es inmunizarnos contra el Covid 19. Suena esperanzadora la noticia y nos anima. Pero aunque la vacuna inmunice contra el Covid, solo lo hace frente a un virus específico. Hay una ¨vacuna¨ que existe hace más de dos mil años y nos hace inmunes frente a todas las cosas, esa vacuna tiene como nombre ¨Jesús¨. Hay áreas de nuestra vida donde debemos inyectarnos una dosis de esta vacuna sobre todo en estos tiempos de temor desmedido. 

 

 

¿Por qué Jesús nos dice, no teman hombres de poca fe? Es porque Él conoce nuestros sentimientos, nuestras emociones más profundas y el conflicto que hay en nuestra mente, esa lucha interna que se libra en nuestro interior por creer a Sus palabras de que Él está al control. 

 

Lo que podemos decir del miedo es, que es una emoción, que es una parte intrínseca del ser humano, resultado de su naturaleza pecaminosa, que en algunas ocasiones frente a los peligros reales surge de manera espontanea y natural. Además podríamos decir que hay otra clase de miedo, el cual lo podríamos definir, como temor o miedo excesivo. Esta clase de miedo nos hace adoptar posturas desfavorables, tales como huir, escondernos, evitar los peligros artificiales. El tema, ya sea el caso de uno o del otro, es que nos domine y eso nos controle, al punto de vivir en extrema ansiedad. Jesús nos hizo libre no para vivir esclavos del miedo, sino para vivir bajo Su control y protección. 

 

Cuando la tormenta se desata, el miedo toma el control de nuestra vida, Jesús viene a inmunizarnos con ¨hombre de poca fe; ¿por qué temes?¨

 

1) Las tormentas siempre hubieron, hay y habrán. 

 

Quizás no es muy alentador para nuestra carne escuchar esto pero Jesús es la Verdad. Algunas veces la Verdad nos confronta pero no para desanimarnos, sino para aumentar nuestra fe. 

 

Mientras nuestra naturaleza quiere que mantengamos la mirada en la tormenta, el Espíritu nos dice que la tormenta está para fortalecernos, guiarnos al propósito que está al otro lado del mar.  

 

Seguir a Jesús, como lo indica el pasaje bíblico de Mateo 8: 23- 27 no nos deja por fuera de la tormenta. El pasaje bíblico lo deja bien en claro, los discípulos le siguieron, y estando todos inclusive Jesús en la barca, se desató la tormenta/ tempestad. 

Esto nos indica algo que tendemos a olvidar, la tempestad es inevitable, el peligro es real, pero la soberanía de quien creó aún la tormenta y permite que se desate nunca pierde el control. .

 

Cuando enfrentemos una tempestad/tormenta podemos decirle al Padre con confianza estas palabras; Salmo 89:9 (NVI) ¨Tú  gobiernas sobre el mar embravecido; tú apaciguas sus encrespadas olas¨ 

 

2) El miedo solo corrompe nuestra confianza en Dios

 

El miedo excesivo no es un buen compañero, a diferencia de entregar todas las cargas a Jesús quien las lleva por nosotros, el miedo solo nos paraliza en la barca,  y no le da el lugar a Dios para tomar el timón en medio de la tormenta. 

 

El temor nos hace creer que Dios no es bondadoso.

 

El temor nos hace más quejosos y menos agradecidos.

 

El temor hace desviar nuestra mirada del cielo, y perdernos los pequeños milagros del proceso porque la tormenta no dura para siempre, la orilla está del otro lado. 

 

3) El temor afecta nuestro carácter de forma negativa.

 

La tormenta es un lugar propicio para desarrollar el dominio propio. ¿Por qué? Porque podemos desarrollar más el carácter de Cristo. En la tormenta podemos ver a Jesús tranquilamente durmiendo, confiando en su Padre, sabemos que es Dios encarnado pero nunca fue eximido de padecer lo mismo que nosotros. No podemos dejar que el temor nos domine porque podemos destruir buenas relaciones por causa de ello. 

 

4) El temor afecta nuestra memoria.

 

Hay tantos pasajes en la Biblia donde Dios nos refresca la memoria, así como lo hizo con su pueblo Israel, hoy lo hace con nosotros. Sus palabras resuenan como algo así, recuerda de donde te saque, de donde te rescate, recuerda cuan fiel he sido en las anteriores tormentas, sigo siendo el YO SOY, tan solo confía. Así como estuve contigo antes, estoy contigo ahora. 

 

5) El temor también puede transformarse en un ídolo. 

 

Dios siempre tiene que ocupar el primer lugar. Si la tormenta es nuestra mayor preocupación vamos en dirección equivocada y terminaremos idolatrando la tormenta. ¡Qué tremendo! La preocupación y el miedo son dos enemigos letales que van de la mano y son ídolos en los cuales podemos caer fácilmente. Jesús sabía porque sus palabras fueron las que hemos repetido varias veces hoy, ¨hombres de poca fe; ¿por qué teméis?¨ 

 

Jesús es la ¨vacuna¨ que puede inmunizarnos sobre todas las consecuencias del miedo. Señor, ¡queremos que nos inmunices! 

 

Padre, oramos en el nombre de Jesús, queremos confiar en ti en medio de la tempestad que hoy azota nuestra barca. Hacemos nuestras estas palabras del Salmo 89:9 ¨Tú gobiernas sobre el mar embravecido; tú apaciguas sus encrespadas olas¨. 

 

PD: recordamos leer todas las citas bíblicas mencionadas. ¡Dios está en tu barca, no tengas miedo!