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Vida Abundante Uruguay - Lunes  1 de Febrero 2021 

Descanso ¿Opción o necesidad?

Por:  Leticia Viera

Génesis. 2:2-3 (NVI) Al llegar el séptimo día, Dios descansó porque había terminado la obra que había emprendido. Dios bendijo el séptimo día, y lo santificó, porque en ese día descansó de toda su obra creadora.

Seguimos con Génesis 2:2-3 

Hemos visto lo que Dios ha revelado acerca de sí mismo, de nosotros y de su creación que funciona con un orden sorprendente.

Cuando Dios  crea al hombre da por finalizada su obra creacional, la bendice y toma la decisión de descansar.

Esta actitud de reposo no significa que Dios está cansado o fatigado porque en su naturaleza divina Él no se cansa, pero lo hace para delimitar un ciclo, o sea, un tiempo para hacer todas las cosas y luego el descanso. Demostrando que éste es adecuado y correcto.

Su objetivo principal fue el observar el fruto de su trabajo y deleitarse en ello. Es más, separó ese día para eso, lo santificó y lo bendijo.

Viene a mi mente que la misma naturaleza necesita períodos de descanso  y reposo, por ejemplo, la tierra para ser sembrada nuevamente precisa de un tiempo de reposo y quietud para que vuelva a ser sembrada y se puedan recoger frutos buenos y saludables.

¿Por qué a nosotros nos cuesta entender y encontrar el verdadero descanso?

Vivimos en un mundo orientado a la acción.

 

Apresurados. ¡Siempre hay algo para hacer!. El criterio actual es a mayor productividad mayor éxito y mejor persona.

Esto no quiere decir que el trabajo sea malo, por el contrario, debemos hacerlo.

La pereza no forma parte de la naturaleza y el deseo de Dios, pero todo tiene un tiempo y un propósito que debemos llevar a cabo, tal como Dios lo estipuló en el principio.

 

Vivimos en un mundo orientado a tener el control.

 

Cada vez más nuestra naturaleza tiende a controlar, a dominar al extremo todo. Lo cual es una gran mentira que nos lleva al agotamiento y a la desconfianza, e incluso al egoísmo. Es como que si no estoy las cosas no van a salir, pero, en realidad, Dios es el que tiene el absoluto control.

Hay cosas que no dependen de ti ni de mí sino de Él.

Vivimos en un mundo de insatisfacción. Hay una pérdida de perspectiva. Solemos mirar logros ajenos y no vemos lo que ya tenemos en nuestras manos.

 

Según Eclesiastés 1:8 cuando dice “ni se sacian los ojos de ver” nos muestra que la codicia puede estar presente en nuestra vida y esto nos conduce a un exceso de trabajo con el fin de satisfacer la misma. Lo que  implica el disponer de menos tiempo para descansar.

Por consecuencia, llegamos al límite de nuestras fuerzas físicas, emocionales y espirituales que nos agobia, frustra y quiebra, pudiéndonos llevar a un colapso por múltiples factores.

También hay otras situaciones que nos llevan a no descansar tales como: preocupación desmedida, tiempos de escasez, decepciones, relaciones rotas, enfermedades, períodos de aislamiento e inseguridad.

Muchos hemos llegado a ese límite de extremo cansancio que es difícil describirlo con palabras, pero hay una ilustración bíblica en Isaías 42:3 con la que me identifiqué en un período de mi vida; que es cuando la misma  hace referencia “a la caña cascada y el pábilo que humea”. 

A punto de colapsar, me encontré sostenida por Jesús que impidió mi quiebre y que me llegara a apagar completamente. 

Hoy puedo describir ese estado con dos palabras: alma abatida (Salmo 42:5).-

 

Muchos pueden encontrarse hoy en ese mismo estado en el cual estuve. Te animo a prestar atención a este punto en la prédica que el pastor habló este fin de semana pasado: descansar es algo que trasciende lo físico.

No encontramos verdadero descanso si nuestra alma no reposa en Dios.

Necesitamos entender que somos un ser integral y que el descanso físico, emocional y espiritual es imprescindible y prioritario para mantener nuestra salud.

El verdadero descanso es cuando logramos asentar nuestro corazón, confianza y voluntad, rindiéndonos ante Él en cualquier situación y circunstancia, sabiendo que Él tiene cuidado y control, encontrando, de esa manera, completa satisfacción y seguridad.

Éste trae un bienestar general. Es un confort del alma.

Para finalizar, quiero compartirte que Dios estuvo hablando a mi corazón en el Salmo 23: podemos descansar en nuestro buen pastor, Él nos invita a:

Descansar en su presencia.

Confiar en su provisión y cuidado, dándonos la seguridad de que nada nos va a faltar, ya que provee pastos delicados y corrientes de agua para nutrirnos y seguir el viaje.

Dejarnos guiar y conducir por él; siguiéndole aun cuando no entendamos por las sendas en las que transitamos ya que sus caminos son rectos y justos.

En conclusión, Jesús nos invita a descansar en Él. Tener momentos de intimidad, compañerismo y comunión para mantener nuestra vida saludable, poder desarrollar Su propósito en nosotros y experimentar una verdadera quietud a los efectos de entrar en Su reposo.

Jesús es nuestro SABATH todos los días y en cada momento.

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