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Vida Abundante Uruguay - Jueves 28 de Abril 2021 

Miedo a resolver asuntos pendientes.

Por: Leticia Viera

¡Cuántas veces nos hemos encontrado con asuntos pendientes o situaciones  sin resolver!  En lo personal muchas veces.  

Soy de las personas que por error pienso que es mejor dejarlas atrás que remover el asunto, tal vez pensando que el daño sería peor. 

Como mencionaba el pastor en uno de sus puntos de este mensaje, el tema del “supongo que es mejor dejar las cosas así”. 

Quisiera empezar por el final, ya que mientras este mensaje se iba desarrollando, lo primero que vino a mi mente fue el título de un libro que había leído hace muchísimos años atrás: “ALIGERE SU EQUIPAJE” de Max Lucado. 

Coincidentemente el pastor concluye este mensaje de fin de semana diciendo: “no podemos llevar sobre-equipaje a la a eternidad. Hay asuntos que se resuelven acá.”

Todos hemos cargado con una valija o mochila. Ya sea para viajar, o trabajar, o estudiar. Solemos poner en ellas cosas necesarias y otras no tanto. Pero, muchas veces excedemos el peso o la capacidad de la misma. 

Me ha pasado que por un tiempo es fácil cargarla pero me imagino cargarla en todo tiempo. Llega un momento que el peso ya es molesto y muchas veces llega a ser de gran obstáculo porque nos va cansando y  enlenteciendo. Siendo de impedimento para llegar a destino. 

Si lo llevamos a nuestra vida tenemos la capacidad de sobrecargarnos con cosas que podríamos resolver. Necesitamos viajar en esta vida más ligeros. Arrastrar con una valija de asuntos pendientes se hace agotador. 

Son asuntos pendientes con nosotros mismos, con  otros y con Dios. ¿Qué nos detiene resolverlos?. Como se mencionaba en esta serie: el mismo miedo. 

Tal vez esa valija está llena de dudas, resentimientos, culpas, fracasos y errores de el pasado, quizás actitudes pecaminosas, todas las cuales nos impiden llegar a recibir lo nuevo. 

Creo que se hace necesario vaciar la mochila o valija de asuntos pendientes sabiendo que contamos con la ayuda de Dios para resolver conflictos, y, llegar a término para recibir las promesas que Él ya tiene para cada uno de nosotros.

El ejemplo mencionado en esta serie es el personaje de JACOB. Su equipaje lo llevaba hace unos de 20 años y le fue mejor evadir y huir antes que enfrentar su pasado con valentía, ya que el miedo le controlaba.

Jacob sintió mucho miedo, y se puso muy angustiado (Génesis 32:7). 

Enfrentar su pasado implicaba enfrentar a su hermano al cual le arrebató la primogenitura empleando engaño contra él y contra su padre. 

Hay un largo recorrido en la vida de este hombre, quien fue objeto de la bendición de Dios a pesar de sus errores y asuntos sin resolver.

Para llegar al destino que, sería el cumplimiento de la promesa de Dios, Jacob tuvo que volver a su tierra, ya que parte de su vida se desarrolló en otra tierra lejos de su familia de origen, escapando de su hermano que prometió matarlo por las actitudes que tuvo contra él. 

“Vete ahora  de esta tierra, y vuelve a la tierra de tu origen” (Génesis 31:13).

De todo ello, podemos extraer tres principios a tener en cuenta:

 

1-EVADIR LOS ASUNTOS PENDIENTES NO ES UNA OPCIÓN SI QUEREMOS AVANZAR.  

 

Para Jacob fue necesario volver a su tierra. Implicaba remover su pasado, tratar con sus miedos y la culpa. Reconocer que su engaño causó un daño que tal vez ante sus ojos humanos era irreparable. 

Muchas veces así mismo sucede con nosotros. No significa que este ejemplo sea el nuestro, tal vez sea a la inversa, pero Dios nos lleva al mismo punto. Para avanzar es mejor enfrentar y no evadir. Ver como una oportunidad de volver a empezar, pero sin cargar ese peso que nos impide avanzar. Volver al punto de origen del asunto. Tal vez sea una restauración familiar, o de amistad, o un error del pasado, una deuda, o una carrera sin terminar.

Quizás  sea un asunto pendiente con nosotros mismos. Muchas veces estamos lidiando  con pensamientos o hábitos que nos mantienen atados al pasado y eso nos esclaviza. 

Vivimos como esclavos teniendo la oportunidad en CRISTO  de ser libres . Lidiando con la culpa de cosas que Dios ya perdonó: “Por lo tanto, si alguno está en Cristo es nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo! (2 Corintios 5:17).

O ser un asunto pendiente con Dios mismo. ¿Nuestras prioridades han cambiado?, ¿ha cambiado relación con Él? ¿Suelo distraerme en el camino o llenar mi equipaje de cosas innecesarias? Muchas veces me lo replanteo y medito al punto tener que volver al origen y resolver asuntos pendientes con mi Padre celestial.

 

2-RESOLVER LOS ASUNTOS PENDIENTES CON LA AYUDA Y CONFIANZA EN DIOS.

 

Muchas veces empleamos medios o estrategias humanas para resolver ciertos asuntos que priman a lo que Dios nos ofrece como ayuda. 

Jacob para aplacar la supuesta ira de su hermano  Esaú envía regalos, pero olvida que Dios mismo lo había enviado y prometido que estaría con él. 

Entonces el Señor le dijo a Jacob “vuélvete a la tierra de tus padres, donde están tus parientes, que yo estaré contigo” (Génesis 31:3).

Los medios que DIOS proporciona para nuestra ayuda no son basadas en nuestra humanidad sino en su poder y en su Palabra. 

Muchas veces los atajos para enfrentar los miedos terminan siendo los obstáculos para que Dios sea el que se lleve toda la gloria. ¡Dejemos que Dios sea Dios y confiemos! 

El miedo nos hace olvidar de la promesa que Dios nos ha dicho una y otra vez que estaría  con nosotros en todo tiempo.

O de lo contrario produce una oportunidad para orar y humillarnos ante Él. (Génesis 32:9-12. Filipenses 4:6-7).

  

3–DISPONERNOS A RESOLVER LOS ASUNTOS PENDIENTES TRAE BENDICIONES .

 

Jacob tuvo la experiencia de encontrarse con DIOS y que su vida fuera transformada. Si se hubiera negado a dar el paso nunca hubiera hecho la transición, no hubiese experimentado el poder transformador  de Dios no solo en su vida sino también en la de su hermano: “Pero corrió a su encuentro y echándole los brazos al cuello, lo abrazó y lo besó. Entonces los dos se pusieron a llorar” (Génesis 33:4).

Enfrentar a sus miedos y a su pasado le trajo una oportunidad de CRECER EN AMOR Y PERDÓN.

Mientras los asuntos pendientes y conflictos crean distancia, el amor y perdón promueven la paz y unidad. 

-Es una oportunidad de mostrar más a CRISTO. 

-Es una oportunidad de que Dios sea glorificado. 

-Es una oportunidad de crecer en dependencia de Él.

Hoy el reloj corre a prisa y es un buen momento de revisar el equipaje y  evitar seguir caminando con asuntos pendientes sin resolver. 

Oremos por ayuda a Dios que nos dé las fuerzas para superar los miedos e impedimentos que puedan haber. 

Dios nos invita a que caminemos más ligeros y confiados.